ARNOLDO ÁGUILA
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Propuesta para un nuevo socialismo
Luis

En mi tercera carta, expondré brevemente lo que pienso sobre la posibilidad del socialismo. No se trata de una propuesta super elaborada ni original, ni de un dogma ideológico, sino solo de una reflexión personal que aspira fomentar el debate y el cuestionamiento de los asuntos sociales, y sacudir un poco el espíritu dogmático que a veces ostentamos en estos temas.

Sintetizo mi visión socialista en la siguiente enumeración:

1) Es un hecho histórico que el capitalismo es productivamente superior al comunismo marxista. No hay evidencia histórica de que de algún país comunista sea más desarrollado que los mejores países capitalistas. Por el contrario, los países comunistas, sistemáticamente, pasan progresivamente al capitalismo (véase el caso actual de China).

Toda la fraseología, las promesas y los slogans comunistas, se basan en una filosofía social (que no es universalmente aceptada), no en hechos históricamente probados. Y ese futuro prometido, es una simple aspiración e ideal, no algo sustentado con evidencias. Por tanto, las promesas comunistas son esencialmente inciertas (y en mi humilde opinión, falsas).

2) No entender esto, y ser dogmáticos y ciegos ante la evidencia histórica, condena a los comunistas al estancamiento intelectual, y a repetir los mismos errores, en caso de llegar al poder. A diferencia del científico y el filósofo, que buscan desinteresadamente la verdad, el comunista no busca la verdad, sino que cree que ya la tiene y por tanto la predica con convicción (algo similar ocurre con los radicales neoliberales y, en general, con cualquier fanático). Es una consecuencia psicológica del fanatismo, la intolerancia, la incapacidad de rectificar ante contraejemplos, y el deseo de predicar a todo el mundo su convicción. Y esto es la antítesis del pensamiento racional y autocrítico.

3) De lo anterior no se deduce que el capitalismo es el mejor sistema posible, o la única opción. Por tanto, tampoco se justifica el fanatismo pro-capitalista. El capitalismo es, ciertamente, lo mejor que se ha intentado, pero no necesariamente lo mejor que pueda concebirse realísticamente.

El capitalismo debe ser también sometido a críticas. El daño ambiental y natural, algunas guerras, la prevalecencia de lo económico sobre lo humano, la inversión y el desprecio de ciertos valores, el injustificado poder social y cultural de grupos económicos (ej: como se manifiesta en el tratamiento tendencioso e interesado de algunos medios de comunicación), etc. son observaciones válidas en contra del capitalismo (o al menos, en contra de alguna de sus implementaciones o de sus distorsiones). Esto no significa que el capitalismo es "malo", sino que tiene fallas, defectos, debilidades (como cualquier otra obra humana) que deben ser detectadas y manejadas.

4) Como alternativa, soy partidario de un socialismo de tipo cooperativo autogestionario. Este es el verdadero socialismo, es decir, la verdadera socialización de los medios de producción.

Los comunistas nos han hecho creer en la falacia de que socialismo es lo mismo que Estatismo y planificación central. Pero esto es falso. El socialismo implica la socialización de los medios de producción, esto es, tiene que ver con el modo de producción de la riqueza. Y no excluye necesariamente la existencia del libre mercado (entre mercancías producidas bajo un modo de producción socialista), y no tiene por qué implicar planificación central autoritaria.

Por tal motivo, el socialismo verdadero implica que los trabajadores sean ellos mismos propietarios
privados sobre sus propios medios de producción, y esto solo se puede lograr mediante cooperativas a gran escala nacional. Este es, a mi juicio, un modo de producción más justo que cualquier otro, ya que cada trabajador/empleado es propietario privado (en co-propiedad con otros) tanto de sus medios de producción, como del producto de su trabajo.

Pero el cooperativismo no es suficiente, ya que necesariamente hay que combinarlo con el mercado. El mercado fomenta la competencia, la eficiencia, la creatividad, la iniciativa personal, la calidad de la mercancía en función de la demanda, etc. Y las cooperativas fomentan la cooperación, la solidaridad, la consciencia de grupo, la responsabilidad social, etc.
Esto implica combinar racionalmente la cooperación con la competencia, ya que son partes ambas del ser humano.

Este socialismo cooperativo nunca se ha intentado a gran escala. En algunos países "socialistas" (=estatistas), se emplearon, pero bajo la imposición autoritaria de los jefes del partido, se contaminaron ideológicamente, o se usaron bajo criterios de discriminación política. Era el gran Estado el dueño de la economía y la intervenía en forma autoritaria. Esto destruye la esencia misma del concepto que analizamos.

Hay evidencias de que el cooperativismo, si se emplea bien, produce éxitos económicos. Un caso conocido es el de la
Red Mondragón (ver):
http://www.mcc.es/

¿Qué ventajas ofrece la cooperativa? Muchas, pero resaltaría especialmente tres:

1)Evita la explotación (sea que usemos este término en sentido marxista o no). En la cooperativa, si se emplea bien, cada persona
recibe en función de su aporte productivo. El que trabaja más, recibe más. (esto fomenta la iniciativa y la participación individual)

2) El trabajador o empleado se siente responsable de su trabajo y de la buena marcha de la cooperativa, ya que es co-propietario de ella. No trabaja para un jefe sino para sí mismo (aunque coordinado con otros, también propietarios). Esto fomenta la eficiencia, y el trabajo de calidad, ya que cada persona valora más sus propiedades que las ajenas.

3) Se democratiza el capital en el lugar de trabajo (lo cual fomenta el sentido de libertad y responsabilidad en el trabajador).

En resumen, aquí se combina lo mejor del capitalismo (mercado, productividad, competencia, riqueza material, etc.) con lo mejor del "socialismo" (responsabilidad social, cooperación, solidaridad, justicia social),
sin ser ninguno de los dos (pero siendo superior a ambos).

La ventaja de esta propuesta es que no es dogmática, no es ideológica, no se basa en utopías de derecha o de izquierda, ni en consignas populistas como la de que "los ricos son malos" (cuando lo económicamente ideal sería precisamente que todos fuésemos ricos, o al menos una gran clase media; salvo a aquellos que voluntariamente decidan ser pobres por "despego a lo material"...). Además de eso, este socialismo cooperativo es factible y moralmente justificable.

Esta propuesta no es invento mío, sino algo que ya se ha discutido por muchos autores aunque su difusión ha sido muy marginal, ya que el debate clásico estatismo/capitalismo, basado en convicciones ideológicas y consignas políticas populistas, sofoca la creatividad y la búsqueda de alternativas reales no basada en dogmas ideológicos, sino en una reflexión seria y profunda.

Además, es un tipo de socialismo perfectamente compatible con la democracia (ya que no implica una dictadura económica, sino al contrario, una democracia incluso en el lugar de trabajo...)

Como dije, esta es mi opinión actual sobre el tema. Creo que solo la correcta implementación de esta propuesta a gran escala, en caso de que las sociedades lo consideren como alternativa seria, nos podrá dar una respuesta sobre su eficacia o ineficacia. En todo caso, da que pensar...

Saludos

-------------

Luis:

Concuerdo en muchos de tus puntos y que se puede resumir en que el capitalismo es infinitamente mejor que el comunismo o socialismo marxista y que capitalismo no es sinónimo de lo mejor, sino de lo menos malo.

Una vez hecha esta salvedad especularé con algunas preguntas que se me ocurren, así en una primera vista de tu proposición, que dicho sea de paso, es muy interesante.

Por principio, en papel todo es bello.

Por ejemplo, el comunismo utópico, regido por el principio de que
cada cual trabaja según su capacidad y recibe de acuerdo a su necesidad, es mucho más bello que tu proposición y ha funcionado también en comunidades pequeñas, como en tribus muy primitivas, en algunas cristianas y en los kibutz judíos.

Pero lo que hace fracasar al comunismo utópico es la naturaleza animal predominante en la mayoría de los seres humanos, pues son muy pocos los que pueden hacer prevalecer el 5 % de genes netamente humanos que poseemos sobre el 95 % de los genes que compartimos con los animales.

Ahora bien, sumado a cómo afectaría la
humanimalidad o la parte animal del ser humano al esquema económico de socialismo cooperativo autogestionario que presentas, existen otras dos cuestiones muy serias a analizar en ese proyecto y que se derivan del extatismo o falta de dialéctica de la propuesta y que son:

1- ¿Cómo sería el dinamismo implícito en ese sistema?

2- ¿Cómo se llega del estado actual a ese socialismo cooperativo autogestionario?

De entrada, si en una empresa grande desde el limpia-pisos hasta el administrador general son dueños en igual magnitud de la misma, la
humanimalidad entraría en juego desanimando a los que tienen que dar más de sí para que la empresa avance, pues su esfuerzo mayor y mejor no les significaría una retribución proporcional, sino una muy diluida y beneficiaría a todos los que no contribuyeron directamente en las mejoras que ellos crearon. Es decir, ¿para qué esforzarme mucho si poco me voy a beneficiar yo y además se van a beneficiar los que nada hicieron en mi esfuerzo extra? Es decir, se desestimula la iniciativa individual, fuente del desarrollo y se estimula la mediocridad. Por otra parte, doctores e ingenieros aspirarían a ser limpia-pisos en las empresas grandes, ya que eso les daría mayores beneficios que ser doctores e ingenieros en empresas pequeñas.

Esos dos puntos anteriores son mecanismos que actúan en contra de la productividad general del sistema y son tan inevitables como la naturaleza humana.

Si para contrarrestar lo anterior se intenta que cada cual gane según su trabajo, la ganancia de cada individuo tendría que ser fijada por el propio colectivo (autogestión) y para qué te cuento la clase de "justicia" que conllevarían las decisiones tomadas por la mayoría de un colectivo, cuando en todo lugar son las minorías las que se destacan y crean, y de nuevo se percibe la posibilidad de desaliento de la iniciativa creadora individual. Lo que ocurriría por la ley piramidal es una lucha de poder interminable y una repartición dentro de cada empresa de los premios, determinada por la correlación de poderes en cada momento dado.

Por otra parte, ¿cómo se crean las empresas nuevas?

Resulta obvio que toda creación de una nueva empresa conlleva un riesgo económico que sus creadores asumen en función de una futura gran ganancia. Pero ¿qué gran ganancia puede haber si cuando se necesita ampliar el mismo con un portero, el mismo se hace co-dueño de la misma? Y lo que es terrible para una empresa que comienza es que ese portero y digamos, el limpia-pisos, por la autogestión adquieren poder de decisión sobre los destinos, digamos, de una empresa de programación. Es decir, en todas las empresas, con mayor negatividad para las que comienzan, trabajadores no calificados o pobremente calificados pueden constituir una mayoría tan grande que puede anular por completo la capacidad innovadora de la minoría realmente creadora.

Esto conlleva una contradicción para la ampliación de las empresas, que tienen que pensarlo dos veces antes de emplear al trabajador por más simple que sea la tarea que va a realizar y eso disminuiría las ofertas para nuevos empleos y de paso, es un freno para la ampliación de las empresas.

Por otra parte ¿cómo se efectuaría la creación de grandes empresas? En el capitalismo a veces determinadas empresas por su mala gestión se encaminan hacia el fracaso, pero otras empresas se interesan en la misma para ampliar la propia y la compran, pero en el socialismo cooperativo autogestionario eso sería todo un problema (no hablo de compra de materiales, sino de la actividad completa), porque si se adquiere se estarían haciendo co-dueños de la empresa eficiente a los trabajadores de la empresa deficiente. Por lo tanto, la creación de grandes empresas (no de monopolios) con el consiguiente abaratamiento de los productos y servicios que eso representa para el consumidor, tendría también el mismo freno.

Cuando se mira en un corte extático, sin dinamismo, el socialismo cooperativo autogestionario se ve muy bien, pero cuando se analiza el dinamismo que le pudiera ser implícito, se puede pronosticar su muy probable proclividad al estancamiento, a la mediocridad y consecuentemente a la reducción de la creación de nuevos puestos de trabajo, de nuevos empleos, pues aunque en el capitalismo se aprovechan de esa situación para ofrecer bajos sueldos, es siempre preferible un sueldo bajo que ninguno y mantener a los desempleados es una carga pública que alguien tiene que pagar.

Otra consideración importante es que, debido al debilitamiento del poder general de las empresas por el fraccionamiento de las mismas que sugiere el sistema autogestionario, el Estado, la Jerarquía, que no se puede borrar de un plumazo, tendría un poder no contrabalanceado por el poder empresarial. Es decir, no es lo mismo que el Estado tenga que enfrentar empresas nacionales con políticas perfectamente definidas y estables, que enfrentar un millón de empresas con políticas completamente volubles de acuerdo a la opinión de las masas.

Me explico: el poder del Gobierno de EUA, que es un poder enorme, está contrabalanceado por el poder de las grandes empresas, Chase, Morgan, Ford, Microsoft, etc., ¿por quién estaría contrabalanceado el poder del Gobierno de EUA, sino existe una gran Banca, sino multitud de banquitos, de infinitas empresas de software, etc.?

Y la misma pregunta virada al revés ¿cómo se llega del capitalismo actual al socialismo cooperativo autogestionario, sino es a través de una Jerarquía autoritaria que impone esa transformación desposeyendo a los propietarios actuales?

¿Cómo desaparecería esa Jerarquía autoritaria que haya creado el socialismo cooperativo autogestionario? ¿Por sí misma? ¿No seguiría dictando su voluntad como lo hizo en Yugoslavia donde se implantó algo similar?

A mi juicio, en contra del socialismo cooperativo autogestionario actúan estos tres grandes factores: la animalidad propia del ser humano, que empuja al individuo común a hacer el mínimo esfuerzo necesario; la mediocridad de las masas, que podría ahogar con mayor facilidad que ahora la iniciativa y la innovación, que es propia de individuos excepcionales; y la ley piramidal, que hace imposible que la Jerarquía necesaria para imponer el sistema autogestionario se disuelva por sí misma y no adquiera mayor poder cuando no exista un poder empresarial firme que la enfrente.

No obstante, no sólo el tema es muy atrayente —y sean bienvenidas las aportaciones—, sino que el principio que ud. define "
Esto implica combinar racionalmente la cooperación con la competencia, ya que son partes ambas del ser humano", es el principio que debería permear cualquier mejoramiento del sistema actual.


Saludos,
Arnoldo

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