ARNOLDO ÁGUILA
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FIDEL LE NIEGA A UN PADRE CUBANO VER A SU ELIANCITO



El Doctor Juan López Linares, un físico cubano asilado en Brasil, es uno de los tantos ejemplos vivos de la contrapartida del caso Elián González. Todos conocen la trágica suerte de ese niño que la madre quiso llevarlo a Estados Unidos y que murió en el trayecto junto con su nuevo compañero, pues ya estaba divorciada del padre, quien también se había casado ya. Y como Eliancito fue recibido y cuidado por la familia de Miami y como fue arrancado a punta de fusil de esa casa para devolvérselo a Fidel Castro, digo, al padre, después del "show" que montó el padre, digo, Fidel Castro, para hacer valer el derecho del padre. Con el caso del Doctor Juan López Linares se demuestra que el verdadero padre de todos los niños cubanos que se encuentran en Cuba es el Doctor Fidel Castro.
El doctor López Linares sólo le pide al régimen cubano la posibilidad de VISITAR la patria donde nació para conocer a su hijo. Ese padre al que se le niega, por un régimen que algunos ingenuos aún admiran, ir a conocer a su hijo, me escribió pidiendo colaboración y yo le solicité más datos. He aquí las cartas del embajador cubano y del doctor Juan López Linares:


Gracias, Arnoldo, la carta dactilografada sigue abajo.

Por favor, vea la fotocopia del original en
http://espanol.geocities.com/pruebasjuan

Otros detalles en mis páginas webs, puede publicarla en su sitio si quiere.
El texto integral de la carta no fue publicado todavía. Gracias nuevamente,
un abrazo, Juan
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CARTA DEL EMBAJADOR CUBANO A SENADOR BRASILEÑO SOBRE EL CASO

Embajada de Cuba
GE/154-B/02
Brasilia, 15 de agosto de 2002-09-04

Señor Senador,

Acuso recibo de su nota del 24 de julio, sobre la situación del señor Juan López Linares.

Le informo que las regulaciones migratorias cubanas, al igual que las de otros países, establecen disposiciones orientadas a proteger la seguridad nacional y disuadir los nocivos fenómenos de la emigración ilegal y el robo de cerebros. En el caso que nos ocupa, este señor abandonó una misión oficial que cumplía en representación de un organismo estatal cubano, en un tercer país, antes de ingresar en territorio brasileño.

A su vez, las normas migratorias de la República de Cuba establecen restricciones a la entrada de ciudadanos con antecedentes de actividades hostiles contra el pueblo cubano. El señor López Linares, como consta públicamente, viene participando en una campaña políticamente motivada y calumniadora, vinculado a organizaciones y elementos extremistas, radicados fuera del territorio de la República Federativa de Brasil, con amplio historial de actividades de agresión contra la República de Cuba, incluyendo acciones terroristas.

Es necesario recordar que desde hace casi 40 años el gobierno de los Estados Unidos está aplicando la denominada Ley de Ajuste Cubano, consistente en leyes migratorias especiales mediante las cuales se admite en ese país a cualquier cubano que llegue a ese territorio, independientemente de sus antecedentes penales y los medios empleados, incluso si ha cometido delito, y se le otorga automáticamente, al cabo de un año y un día, la residencia permanente en los Estados Unidos. Esta ley que estimula la salida ilegal y promueve el tráfico ilegal de personas ha causado la muerte de centenares de cubanos. Por ello las normas migratorias de nuestro país tienen que responder también a esas arbirtrariedades.

En el caso del señor López Linares, por haber violado reiteradamente las normas migratorias cubanas, las autoridades competentes han aplicado la correspondiente restricción a su entrada al territorio nacional.

Aprovecho La ocasión para reiterarle el testimonio de mi más alta y distinguida consideración.

Jorge Lezcano Pérez
Ilmo. Sr.
Eduardo Matarazzo Suplicy
SENADO FEDERAL
BRASILIA -DF



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RESPUESTA DEL DR. JUAN LÓPEZ LINARES

Carta al embajador cubano en Brasilia: pruebe sus graves acusaciones, o retráctese

Para justificar la cruel negativa a que yo pueda entrar a Cuba para conocer a mi hijito Juan Paolo, Vd. me acusa de "calumniar" al pueblo cubano y de colaborar con organizaciones que tendrían un "historial" de "acciones terroristas"; le solicito que pruebe tan graves acusaciones, o que se retracte

Campinas, 4 de septiembre de 2002.-

Sr. Embajador de Cuba en Brasil

Jorge Lezcano Pérez

E-mail: embacuba@uol.com.br

Tel.: 55-61- 2484710 Fax: 55-61- 248 6778

Presente

Señor Embajador:

El Senador Eduardo Suplicy (PT/SP) realizó meritorias gestiones ante la embajada cubana en Brasilia, para que yo pueda viajar a Cuba a conocer a mi hijo Juan Paolo, de 3 años y medio de edad. El mencionado legislador tuvo la amabilidad de enviarme copia de su respuesta.

En ella, Vd., al tiempo que se muestra ciego y sordo sobre el punto central de mis pedidos, que es precisamente el derecho que tengo de ir a Cuba a conocer a Juan Paolo, lanza graves e infundadas acusaciones contra mi persona. Esto me obliga, en defensa de mi honra de cubano y de padre de familia, a no poder permanecer en silencio.

Según su carta, yo estaría participando en una campaña "calumniadora" contra el "pueblo cubano", vinculado a "organizaciones" y "elementos" del exterior con un "historial" de "acciones terroristas". Sr. Embajador, según un sabio principio del derecho romano, "quod gratis asseritur, gratis negatur": ante una acusación gratuita, sin la más mínima prueba, tiene el acusado el derecho de negarla lisa y llanamente.

Sin embargo, por ser Vd. la más alta autoridad diplomática de Cuba en Brasil, representa con sus dichos al gobierno cubano. Por lo tanto, esa acusación adquiere otra dimensión y yo no podría simplemente negarla, como lo haría con alguien que no tuviera ese cargo relevante.

Por ello, le solicito que pruebe esa injuriosa afirmación por la cual me atribuye una colaboración con entidades y personas extranjeras que tendrían ese "historial" de "acciones terroristas". De lo contrario, está obligado a retractarse. Sería descabellado pensar que Vd. incluye en dicha categoría a personalidades que me han brindado su solidaridad como el presidente de la Comisión Europea, Profesor Romano Prodi y el jurista cubano Dr. Claudio Benedí Beruff, quien presentó los antecedentes de mi drama familiar ante la Comisión de Derechos Humanos de la OEA.

Le solicito que pruebe igualmente su acusación de que yo estaría llevando a cabo una actividad "calumniadora". Solicité de manera privada, durante más de 3 años, ante las autoridades diplomáticas cubanas en Brasil, la posibilidad de ejercer el derecho inalienable, que todo padre tiene, y que ni siquiera se le niega a un criminal, de conocer a su hijo. Derecho que, sistemáticamente, la embajada cubana en Brasilia y el consulado cubano en São Paulo me negaron hasta hoy. Me ví obligado a hacer pública esta flagrante injusticia a mediados de este año, cuando el consulado cubano en São Paulo me cerró brutalmente las puertas.

Sírvase entonces indicar dónde está exactamente mi actividad "calumniadora". En caso contrario y a falta de pruebas, como Vd. sabe, Señor Embajador, la acusación pasa a recaer sobre el acusador.

Su misiva también trata de explicar otro hecho inexplicable: que Cuba sea el único país de las Américas que desde hace más de 40 años impide la libre entrada y salida de sus habitantes, contrariando frontalmente el art. 13 (2) de la Declaración Universal de los Derechos Humanos ("toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a regresar a su país"), así como el artículo 10 (1) de la Convención sobre los Derechos del Niño ("toda solicitud hecha por un niño o por sus padres para entrar en un Estado Parte o para salir de él a los efectos de la reunión de la familia será atendida por los Estados Partes de manera positiva, humanitaria y expeditiva"), tratado éste firmado por el gobierno cubano.

Vd. se refiere igualmente a "regulaciones" y "normas migratorias cubanas", destinadas a proteger la "seguridad nacional", y a disuadir la "emigración ilegal" y el "robo de cerebros", las cuales yo habría "violado reiteradamente".

A ese respecto, me acoge el derecho elemental, para tener la posibilidad también inalienable de poder defenderme, de conocer el texto de dichas "regulaciones" y "normas" con base en las cuales estoy siendo condenado. Solicito entonces copia integral de las mismas, así como la fecha exacta en que ellas habrían sido dictadas y publicadas, si tienen o no fuerza de ley, y cuáles las autoridades, ministerios u órganos del Estado cubano que las refrendaron.

No es en vano que pregunto todos estos detalles. Hasta el momento, a pesar de haber intentado, reiteradas veces, obtener estas informaciones, nunca me fue dada una respuesta. Y no conozco ningún cubano que haya tenido acceso a las mismas. Espero de Vd. una clara respuesta a este pedido. Dar a conocer esas informaciones, Señor Embajador, sería la manera más efectiva a su alcance para deshacer las alegadas "calumnias". En sentido contrario, no proporcionarlas confirmaría una inédita situación de arbitrariedad legal y jurídica.

Hace Vd. referencia a que yo habría salido "en misión oficial", insinuando que, por tener tal carácter, con el abandono de la misma, mi responsabilidad sería más grave. Me permito ponderar que en cualquier país del mundo usualmente sólo se le atribuyen "misiones oficiales" a los altos escalones del gobierno, de la diplomacia y de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, en Cuba, de manera singular, a cualquier persona que trabaje o estudie, por más simple que sea, los "permisos de salida" sólo les son otorgados en carácter de "misión oficial". Con los textos de las "regulaciones" en manos, espero que se puedan deslindar mejor estas características chocantes de las mismas.

De cualquier modo, en lo que se refiere a mi alegada "misión oficial", los pasajes a Italia y becas de estudio fueron costeados por el Abdus Salam International Center for Theoretical Physics, de Trieste, donde hice cursos de especialización en Física antes de venir a este acogedor Brasil a hacer mis estudios de doctorado y post-doctorado. Dicho prestigioso centro de investigación, patrocinado por la UNESCO y que lleva el nombre de un Premio Nobel de Física, procedió con el generoso deseo de ayudarme y sin ningún interés de "robarme" el cerebro o de "robárselo" a Cuba. También le recuerdo respetuosamente que los países civilizados no sólo eliminan todo tipo de barreras para que sus científicos aumenten su capacidad profesional en centros de excelencia del mundo, sino que también ofrecen todo tipo de incentivos para ellos. Las prohibiciones que impone el gobierno cubano, en lugar de evitar el llamado "robo de cerebros", lo estimulan.

Su carta al senador Suplicy merecería otras consideraciones que eventualmente podrán ser hechas en un momento oportuno. Pero no querría terminar esta carta sin decirle que me duele profundamente la manera inexacta y superficial con que se refiere a la muerte de tantos de mis compatriotas que intentaron desesperadamente salir de Cuba. Manera inexacta, dramáticamente inexacta, porque Vd. se refiere a "centenares" de cubanos fallecidos en el mar, siendo que son millares y talvez decenas de millares. Superficial, porque Vd. hace recaer la responsabilidad principal de ese drama inimaginable en factores externos y no internos de Cuba. Trate de ver al menos una paja en el propio ojo. Y no quiera ver "calumnias" donde sólo existen legítimas discrepancias de opiniones.

Aguardando respuestas convincentes -sus pruebas, o su retractación- se subscribe un físico cubano que ama y desea lo mejor para Cuba; que agradece a este maravilloso y acogedor país llamado Brasil la solidaridad que me ha brindado; que no es ninguna amenaza a la "seguridad nacional" cubana; y que simplemente reclama el derecho de conocer, abrazar y besar por primera vez a su hijo.

Dr. Juan López Linares

LMBT, DFMC, I. de Física G.W., UNICAMP

CEP 13083-970 Campinas, SP

BRASIL



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