ARNOLDO ÁGUILA
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ÉTICA HUMANA

Recientemente alguien me preguntó sobre la relatividad o no de los valores éticos, si aparte de la dignidad de las personas yo le añadiría algún otro valor que debería tener validez universal, y si había un conocimiento ético de lo que está bien y lo que está mal.

Y la respuesta que daré es altamente contradictoria, porque pienso que los valores éticos son relativos, que el conocimiento ético es una creencia y como tal válida tan sólo para el grupo que la acepta, y sin embargo, creo en una ética concreta humana que se desprende de su propia naturaleza.

La ética es un conjunto de normas que rigen la conducta del individuo.

En los individuos esas normas éticas se localizan en lo que se llama conciencia moral o superyo que se energizan ante situaciones afines al contenido de esos preceptos.

Las normas éticas pueden ser de origen social, individual o mixta.

Las normas éticas conllevan premios por su cumplimiento en condiciones difíciles y castigos por su incumplimiento.

Con la complejización de las sociedades, parte de las normas éticas se expresan en el derecho y se permiten éticas grupales distintas bajo el compromiso de aceptar la ética legalizada.

La imaginación de los individuos es el gran corrosivo de todas las éticas. No hay nada más amoral que la imaginación. Ella comete los mayores desafueros, perversiones y crímenes, y logra escapar al castigo social si el superyo del portador logra reprimirla antes de que se exprese socialmente.

Sin embargo, esa misma imaginación es la fuente de una ética individual que trasciende todas las creencias de todos los grupos de todas las épocas. Y en cierto sentido limitado existe la posibilidad de una ética humana si se considera la dicotomía animal-humano que nos es propia.

Como mamíferos, somos seres sociales que vivimos y sobrevivimos gracias a los demás. Un niño abandonado a su suerte, perece a menos de que sea adoptado por otro grupo mamífero, no necesariamente humano. Por lo que un primer principio ético se desprende de este hecho, que es cuidar a la infancia y corresponder a ese cuido salvaguardando al grupo específico que nos ha cuidado.

También tenemos que alimentarnos y garantizar que haya comida para los que nos rodean.

Debemos procurarnos guarida para dormir y contribuir a la mutua seguridad de la misma.

Debemos contribuir a la perpetuación de la especie, del mismo modo que hicieron con nosotros.

Resumamos la ética humana en su parte animal:

1- Sobrevivir en sociedad, recibiendo y aportando.
2- Defender a la infancia.
3- Alimentarnos de modo adecuado y contribuir a la alimentación de los que nos rodean.
3- Guarecernos y mantener la guarida segura para poder dormir bien.
4- Procrear.

Como la imaginación es lo que caracteriza al ser humano, imaginar es nuestro primer deber, comunicar o materializar nuestra imaginación es el segundo, siempre y cuando nuestra imaginación no sea destructiva.

¿Cómo podemos determinar la corrección de algo imaginado?

El ser humano, por obra y gracia de la imaginación puede contradecir toda la ética animal, puede tratar de vivir aislado, puede agredir a la infancia, puede tratar de recibir y no aportar, puede no alimentar a nadie, puede no procrear. Y también por obra y gracia de la imaginación materializada comemos de modo distinto, nuestras guaridas son diferentes y evitamos la procreación, alterando la finalidad del acto sexual.

Pero la misma imaginación brinda dos recursos que permiten crear la parte humana de una ética concreta:

1- La generalización.
2- El ponerse en el lugar del otro.

Por ejemplo, si matar a un ser humano se generaliza se produce el caos y nuestra desaparición, y ello refrenda el principio expresado en las religiones y en el derecho de "No matarás".

Si la comprensión se generaliza la confraternidad humana alcanzaría un nivel estratosférico.

Debemos pues comunicar o materializar lo que al generalizarse es bueno y debemos autoreprimirnos y reprimir lo que al generalizarse es dañino.

El segundo punto es ponerse en el lugar del otro, lo que es la fuente de la comprensión humana. Desde luego que comprender no significa generalizar, pues quizás podamos comprender por qué alguien mató a alguien, pero criticamos su proceder porque no se puede generalizar su actitud.

Por ejemplo, si alguien nos ataca injustamente poniéndonos en peligro de muerte, y nos defendemos matando al agresor, cumplimos la ética en su parte animal, que nos exige sobrevivir y si nuestra actitud se generaliza, desaparecerían los agresores gratuitos, el mundo sería mejor.

La ética humana puede resumirse en estos puntos:

1- Desarrollar la imaginación.
2- Comunicar, materializar lo imaginado, siempre y cuando sea positivo de acuerdo a los principios de generalización y comprensión.

Desde luego que esto no es lo que ocurre en la realidad, como dijimos el criminal más terrible e impune que hay en el mundo es la imaginación, y muchos seres humanos materializan todo lo que se les ocurre, cuando no hay contención ética religiosa o laica.

Veamos ejemplos antiéticos.

1- No luchar por sobrevivir.
2- Recibir de la sociedad y no aportar.
3- Agredir o no defender a la infancia, a los ancianos y a los desvalidos.
4- No alimentarnos adecuadamente.
5- No ayudar a la alimentación de nadie.
6- No guarecernos ni colaborar con el dormir en paz ajeno.
7- No procrear.
8- No imaginar.
9- No comunicar lo imaginado, o comunicar contenidos dañinos.
10- Impedir o dificultar que los demás cumplan con los principios éticos anteriores.

El punto que puede generar más polémica es el que se refiere a la procreación, sobre todo en lo que respecta al homosexualismo.

No creo que el homosexualismo esté determinado genéticamente. En realidad no creo que nada muy preciso está determinado genéticamente, ni la pederastia, ni la criminalidad, ni las enfermedades, etc. Mas bien pienso que lo que se hereda son predisposiciones, facilidades y el resto es social e individual.

El determinismo genético nos puede llevar a la falsa idea de que yo estoy escribiendo esto porque así estoy alambrado, y usted que lo lee o rechaza porque también está alambrado en ese sentido, y ese punto de vista no toma en consideración el proceso de digestión que tiene lugar en la mente del niño que es alimentado por las vivencias de todo tipo que le suministra la sociedad. No todos recibimos el mismo alimento y las personas que reciben el mismo, no lo procesan de la misma forma. En el ser humano la asimilación de las vivencias ocurre a través de la actuación de la imaginación. La base mental de la pederastia, el incesto, la zoofilia y la homosexualidad, es la generalización o desviación del impulso sexual del objeto biológico correspondiente hacia otros objetos, y ese proceso es esencialmente interno, aunque ocurra bajo la presión social del entorno inmediato.

De esa forma sostengo que nuestra imaginación incansable e indetenible, en algún que otro momento de nuestras vidas nos introduce, a todos sin excepción, en la mente ideas de todo tipo, y desde luego, la materialización de cualquier idea facilita la posterior repetición de la misma.

Si las personas que practican el homosexualismo han procreado o están dispuestas a procrear, han cumplido con su cuota, con la parte ética de nuestra parte animal.

Los homosexuales puros que no han procreado ni piensan procrear ¿cometen un acto antiético?

En efecto, desde el punto de vista de la humanidad cometen un acto en contra de la ética humana, porque si se generaliza su actitud la humanidad desaparecería. Así de simple.

Eso no significa que deban ser discriminados, o perseguidos, sino que debiera limitarse la difusión, la propaganda de esa actitud, para limitar ese tipo de actividad.

Entonces, si alguien decide no tener hijos pudiendo tenerlos ¿está realizando una acto antiético?

Sí, en efecto. No los vamos a meter presos, pero no están retribuyendo la vida que otros le dieron, y, de nuevo, si se generaliza su actitud la humanidad desaparecería.

¿Debemos actuar en contra de los que no procrean pudiendo hacerlo?

Mientras la humanidad o una etnia en específico no esté en peligro de perecer, no.




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