ARNOLDO ÁGUILA
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"No hay Patria sin Virtud"
Padre Félix Varela

Recuerdos de una Bohemia de Ayer y de Siempre

Por Miguel Angel Gayoso Godínez



Introducción

En el centenario de la instauración de la República de Cuba nos reunimos un grupo de familias cubanas en mi casa de Omaha, Nebraska para recordar a la patria y honrar a los héroes que nos la legaron con tanto dolor y sacrificio. Bajo el cielo de Nebraska lució gallarda, hermosa, triunfal”, como dijera el insigne poeta matancero Agustín Acosta, la bandera de la estrella solitaria. Un buen amigo, el Dr. Luis Bencomo, un galeno que llegó al exilio a la edad de ocho años a fines de la década de los sesenta, me hizo un regalo que es una relíquia. Se trata de un ejemplar de la revista Bohemia fechada el 23 de octubre de 1949.

La historia en general, sobre todo la de mi patria, siempre me ha interesado, y no por el solo hecho de saber lo que pasó. Los pueblos que no conocen su historia o si sus conocimientos están nublados por cualquier ideología, cometen los mismos errores en el presente y los seguirán cometiendo en el futuro. La historia debe ser un vehículo de aprendizaje para evitar los grandes errores del pasado que, en nuestra patria, fueron y siguen siendo muchos. Pero...no todo fueron errores en la Cuba de ayer. Hubo también muchos aciertos que le dieron a nuestro pueblo uno de los niveles de vida más altos de toda Latino-América. Es verdad que ese bienestar económico no llegó a todos y que habían muchos que se habían quedado atrás del vertiginoso crecimiento económico de la isla.

El estudio realizado por la Agrupación Católica Universitaria entre 1956 1957 demuestra que todavía había mucho que hacer por el trabajador agrícola y su familia que representaba un poco más de la tercera parte de la población. En lo que respecta a la alimentación y al ingreso en el campo, el estudio comenta: ” Sólo un 4% de los entrevistados menciona la carne como un alimento integrante de su ración habitual. En cuando al pescado, es reportado por menos del 1%.....Esta es la realidad numérica, pero la realidad viva es más hiriente. Las cifras son incapaces de expresar todo lo que hay de patético en el hecho: una familia que un día y otro día se sienta a la mesa, o a lo que haga las funciones de mesa, para comer siempre lo mismo, con ligerísimas variaciones: arroz, frijoles y viandas. Niños y adolescentes que crecen sin tomar apenas leche en la edad en que más se necesita. Las carnes, los vegetales crudos, los huevos . . . todos ausentes de la ración habitual.... Hay una realidad que da mucho pie para meditar: el ingreso promedio de $45.00 mensuales resulta a todas luces insuficiente para alimentar a una familia que consta, como promedio, de 6 personas por vivienda. Esa era la realidad del más humilde campesino en 1956. En aquella época el peso cubano era equivalente, más o menos, al dólar. Si tomamos en cuenta que el dólar de 1956 es equivalente, debido a la inflación y a otros factores, a $5.50 dólares del 2003 , esto significa que, si no hubiera habido ningún crecimiento económico en nuestra patria desde 1956 hasta la fecha en el 2003, esa humilde familia de guajiros hubiera tenido una entrada de solo $247.50 (dólares o pesos) mensuales.

¿Debiera tener el derecho a preguntar el padre de familia en Cuba hoy día; no importa si vive en el campo o en las grandes ciudades de la isla; no importa si es profesional, agricultor, trabajador de una fábrica, o miembro de las fuerzas armadas, cuanto es el ingreso equivalente en dólares de su familia? ¿Será alrededor de $10 dólares mensuales si solo hay una entrada en la casa? ¿Ha mejorado la alimentación de la familia cubana o se ha extendido la miseria existente en 1956 a casi toda la población? ¿Se debiera, ésto y otras muchas cosas, discutir abiertamente y sin miedo en nuestra patria?

Libertad de Expresión

Espero que me perdone el querido lector de haberme salido de mi primer objetivo, el describirles esa Bohemia de 1949. A través de las páginas de Bohemia se discutía, sin el más mínimo temor, el acontecer económico, político y social de nuestra patria. Bohemia era una revista que yo caracterizaría de centro izquierda. Pero... Bohemia no estaba sola. Existía en Cuba todo tipo de revistas y periódicos que discutían, informaban, hacían pensar y a veces exageraban o difamaban. Desde el periódico conservador Diario de la Marina hasta el periódico Hoy del Partido Socialista Popular (comunista) se expresaban diferentes puntos de vista de toda índole que nos ayudaban a reflexionar. No existía en toda Latino-América ningún país que superara a Cuba en la circulación per cápita de diarios y revistas. En cuestiones de libertad de expresión y de oportunidad de expresarlas, la Cuba de 1949 se parecía al país en el cual nuestro apóstol José Martí pasó gran parte de su vida y que él lo alabó o lo criticó duramente sin ser ni siquiera ciudadano de esa nación. Nuestro apóstol escribió: “Un país en peligro de crecimiento es un país en grave riesgo: pero esas dificultades se vencen...Un país de pregunta y respuesta, donde a todo hombre se pone al desnudo y se le mira al revés y a cada acto se le vé la entraña y si no se sale puro, se le quiebra;...Un país de periódico vivo, donde cada interés no bien asoma, ya tiene su diario, y en el acceso todos los interesados en común, de modo que no hay injuria ni sospecha sin voz y sin prensa que la publique y tribunal dispuesto a censurarla; un país, prendado sí, de la libertad; un país, por encima de todo, que al que le escatimaba su derecho o amenaza su derecho, los denuncia y los vuelve...”

En la sección titulada “En Cuba”, esa Bohemia de 1949 se sentía alerte y erguida en la función cívica de mantener la libertad de expresión. Bohemia se quejaba que en el gobierno existía una fobia a la oposición. Decía Bohemia: No puede negarse que, en términos generales estos (el gobierno) han sido respetuosos de la libre emisión del pensamiento pero si se observan los amagos islados a ese derecho constitucional...el menos desconfiado tiene que llegar a la conclusión que, aunque embozada y vacilante, existe en el Ejecutivo la más auténtica fobia contra sus legítimos censores, ya provengan del Poder Legislativo, de la prensa, de los partidos políticos o de la esfera sindical”.

Anuncios

Empecemos pues, a describir ese ejemplar de Bohemia con todo: “the good, the bad and the ugly” (lo bueno, lo malo y lo feo) como se dice por estos lares. Esa Bohemia costaba quince centavos. Se imprimían cientos de miles de ejemplares y era la revista más leída de Cuba. El ejemplar de 1949 tenía 162 páginas. La portada y la contra portada eran a todo color. Conté casi cien anuncios donde comerciantes o profesionales cubanos y extranjeros exhibían orgullosos sus productos o sus servicios e invitaban al ciudadano a adquirirlos. El Ron Bacardí gritaba a los cuatro vientos: ¡Qué suerte tiene el cubano! El refresco Ironbeer decía : Ironbeer o no beber. El café Pilón decía ser sabroso hasta el último buchito. Los jabones Camay y Palmolive les prometían a las damas belleza intantánea. La cerveza Cristal garantizaba ser la mas sabrosa. El permanente Toni mostraba a damas con bellos peinados de la época. Chanel presentaba el agua de colonia blanca de suprema calidad. Polident mantenía su dentadura postiza fija. En fin, eran muchísimos los anuncios que mostraban productos de calidad y que una gran parte de la población, no toda, podía adquirir sin necesidad de tener familiares en el extranjero.

Deportes

La sección Suplemento Deportivo dirigida por Eladio Secades le dedicaba sus diez y siete páginas al baseball. Artículos sobre los eternos rivales el Habana y el Almendares cubrían una gran parte del suplemento. Mentiría yo si no dijera que, me vino una sonrisa a los labios cuando leí que mi equipo favorito, los Leones de La Habana, mantenían una ventaja en campeonatos ganados desde el principio de la liga cubana de baseball en 1878 hasta 1948. Y sentí satisfacción al leer un artículo de Pedro Galiana que decía: “Al fín la leña roja se hará sentir” con fotografías de los inolvidables Adolfo Luque, Mike González, Pedro Formental, y tantos otros. En otro artículo, Napoleón Reyes se quejaba que no lo dejaban jugar en Cuba y esperaba un permiso de los Gigantes para poder hacerlo. Yo recuerdo a Napoleón como manager del equipo Marianao años más tarde. Fotografías de Roberto Ortiz, Natilla Jiménez, Sam Noble, Trucutú Anderson y tantos otros llenaban las páginas de una época inolvidable del baseball cubano.

Religión

En la Cuba de 1949 existía una total y absoluta libertad de religión. Las religiones católica, protestantes, judía y afro-cubanas podían expresar libremente sus creencias sin el más mínimo impedimento por parte de las autoridades. Un artículo en esa Bohemia nos habla de una obra católica de alcance social: La escuela parroquial del Cristo situada en Lamparilla esquina a Bernaza en lo que hoy se llama, Centro Habana. Allí se construía un edificio de tres plantas que serviría de plantel educacional. Cientos de niños recibían enseñanza gratuita y muchos otros esperaban ser admitidos porque sus padres querían que sus hijos recibieran los beneficios de una escuela parroquial. Decía Bohemia: Pero si esa escuela parroquial habrá de representar un gran paso de avance en la vida religiosa y educacional de Cuba, no menos grande ha sido el esfuerzo, el sacrificio, el tesón indomable que ha representado llegar a su construcción. No solamente habían escuelas católicas. Los metodistas, bautistas, presbitereanos y muchos otros educaban a sus hijos según sus creencias. Inclusive, religiones que no eran del agrado de la mayoría, como los Testigos de Jehová y los Adventistas del Séptimo Día, gozaban de completa libertad. Los que no profesaban ninguna religión también tenían el derecho a pensar como quisieran. En asuntos de religión nadie se metía con nadie.

Radio

En dicha Bohemia, habían dos secciones de acontecimientos artísticos. La primera se llamaba Radiolandia. La televisión no comenzó en Cuba hasta el año 1950; la primera república latino-americana en disfrutarla. Sin embargo, ya se hablaba de televisión a colores y vimos en esa Bohemia al director de la CMQ, Goar Mestre, despidiéndose de su familia en un viaje a Washington para presenciar las pruebas de la televisión a colores. En la Habana de 1949 habían diez estaciones de radio: La CMQ, RHC Cadena Azul, Radio Progreso, Unión Radio, Radio Salas, Radio Lavín, Radio Cadena Habana, Radio García Serra, CMW- Cadena Roja y CMCW - Cadena Oriental de Radio. El programa más oído en la semana fué: Lo que pasa en el mundo (RHC). Desps le seguía “Tamakún” (RHC) y en tercer lugar Chicharito y Sopeira (CMQ). En Radiolandia vimos muchas caras conocidas, tales como: el gallego Piñero, Minín Bujones, Consuelito Vidal, Marta Martínez Casado, Pilar Mata, Antonio Palacios, José Antonio Ínsua y muchos otros. Era una época antes que ese compañerismo fuera opacado por la ideología política. Algunos tomaron el camino del exilio y otros no. La otra sección se llamaba La Farándula, más bien dedicada a las películas y artistas de Hollywood, aunque nos informaba tambíén que, pronto María Félix iría a La Habana en calidad de turista y que Minín Bujones iba a hacer el papel de Doña Inés en el Tenorio de Zorrilla. Mario Martínez Casado iba a hacer el papel de Don Juan.

Interés general

En esa Bohemia se encuentran muchos artículos de interés general. En un artículo, Bohemia describe un equipo de laminación de documentos instalado en el Archivo Nacional. Era el segundo equipo de esa índole instalado en el mundo. Otro artículo es sobre el Necrocomio que se encuentra en el Cementerio de Colón, donde los muertos hablan para contar la verdad legal de sus muertes. Un artículo describe como funciona el faro del Morro.

El gran Jorge Mañach, que en muchas ocasiones escribía de política y de historia, en esta ocasión escribió de poesía y criticó fuertemente el estilo poético de Lezama Lima. Incluía dicha Bohemia otros artículos, cuentos policiacos, preguntas y respuestas sobre el parto, polémicas sobre la medicina, los grandes acontecimientos científicos, humorismo, recetas, un crucigrama y muchos más.

Historia

Muchas de sus páginas eran dedicadas a la historia. El artículo titulado Luis Pasteur y los médicos de Cuba nos describe como fué introducida la vacuna antirrábica en Cuba. La vida del magnate norteamericano del siglo XlX, Mark Hanna que, según el artículo, fué el que hizo a William McKinley presidente de Estados Unidos a finales de siglo, es descrita y criticada. Otro artículo describe la fascinante historia del petróleo.

En esa revista, dos cubanos de la generación del 33 que después tomaron diferentes rumbos, escribieron artículos de hechos históricos. Raúl Roa escribió del paso por La Habana hacia Buenos Aires en 1925 de José Ingenieros, médico y escritor argentino. Lo fueron a ver Julio Antonio Mella, Rubén Martinez Villena y Gustavo Aldereguía. Roa decía: “Aunque se confesaba socialista (Ingenieros) y secuaz a la Internacional, en rigor estaba más cerca de Bakunin que de Marx.” Terminó diciendo Roa: “Si hoy viviera (Ingenieros) ya hubiera moralmente fusilado a Juan Domingo Perón el delirante Tartufo de la reacción descamisada”. Muchos de estos nombres son conocidos en la Cuba de hoy. También se debiera conocer a un gran historiador cubano de la época, al Dr. Herminio Portell Vilá que escribió en esa Bohemia sobre una novela norteamericana acerca de la independencia de Cuba. Se llama la novela The Single Star por W. Adolphe Roberts. Se quejaba Portell Vilá que Cuba no había sido afortunada porque muy pocos norteamericanos habían escrito sobre el tema cubano de una forma favorable. Esta obra era la excepción.

El Dr. Portell Vilá, nació en Cárdenas en 1901, fué delegado de Cuba en 1933 a la Vll Conferencia Internacional de Estados Americanos en Montevideo y allí expuso la tesis contra la intervención y contra la Enmienda Platt. Escribió más de treinta libros en español y en inglés. Enseñó por muchos años en la Universidad de La Habana y en varias universidades de Estados Unidos y fué “Chubb Fellow” de la Universidad de Yale. Murió en el exilio el 13 de enero de 1992.

¿Por qué no puede ser reconocido en Cuba el Dr. Portell Vilá si es una gloria de nuestra patria?

Política Internacional

En asuntos de política internacional, la Bohemia de aquel entonces mantenía una línea contra todo tipo de dictadura, llámese de derecha o de izquierda. No existía en Bohemia una doble moral. Un artículo de Gustavo Gutiérrez titulado “El Caso de Franco ante la Conciencia Universal”, condena enérgicamente al gobernante falangista. Las Naciones Unidas también lo habían condenado. Decía el artículo: “Mientras una enorme cantidad de hombres y mujeres aptos para el trabajo se pudren en las prisiones políticas, otra gran cantidad de magníficos españoles, tal vez lo mejor de España, escritores, artistas, militares, profesores universitarios, profesionales, comerciante, industriales, hombres de ciencia, campesinos, trabajadores, viven muriendo fuera de España en la dura y triste existencia del exilio, por haber cometido el enorme delito de amar la democracia y la libertad, y por haber tenido fé en que al, ser vencidas las hordas fascistas, el sol de las Naciones Unidas también saldría para España”.

Política Nacional

Ahora viene lo más difícil y triste para mí. Eso es: hablar de las numerosas páginas de Bohemia sobre la política nacional.

Yo nací el 31 de mayo de 1948 en la Habana, la víspera de las elecciones que llevara al poder al Dr. Carlos Prío Socarrás, oriundo de Bahía Honda, Pinar del Río. Viví en mi Patria solamente los primeros trece años de mi vida. Desde una edad muy temprana mis padres me enseñaron a amar a mi patria. Mis abuelas y demás familiares me hablaban de los horrores cometidos por España durante la guerra de independencia. Me hablaban de Martí, de Maceo, y de todos los héroes de la patria. Desde que tuve uso de razón ayudaba a mi padre a poner una enorme bandera cubana los 20 de mayo en el portal de mi casa. Mi madre me recitaba poemas llenos de amor a Cuba y a la causa independentista escritos por mi bisabuelo. Sin embargo, un día, cuando yo tenía alrededor de siete años, estaba mi familia reunida en la sala de mi casa y alguien me preguntó: ¿Miguelito, qué quieres ser cuando crezcas? Yo, como buen cubano al fín, porque todos queremos ser la cabeza de todo, respondí con mucho orgullo: ¡Presidente de Cuba! Nunca olvidaré las caras horrorizadas de mis familiares. Me dijeron: No, no, no, mi hijito, tú estudias lo que a tí te guste y lo que tú quieras, pero político, no. La política es sucia y tú tienes que ser, sobre todo, un hombre decente”. Yo me quedé estupefacto porque no esperaba esa respuesta y no dije más nada. Mi familia no reconocía que la política es sucia cuando los políticos son sucios, pero no tiene que ser así. Además, el que delega responsabilidades está también delegando derechos. No creo que mi familia era la única en sentirse así. ¿Cómo era posible que una familia que amara a su patria se sintiera asqueada de la política? Las páginas de Bohemia de Octubre de 1949 tienen la respuesta.

El Pluralismo

Vamos a empezar por las cosas positivas. El pluralismo en la política era una realidad en Cuba. En 1949 hacía nueve años que se había adoptado la Carta Magna del pueblo de Cuba. La Constitución del 40 fué, posiblemente, el trabajo más serio que se hizo en nuestra Patria en asuntos de política e incluyó las opiniones de todos los sectores de nuestro pueblo. Las leyes eran bastantes liberales en lo que respecta a la formación de partidos políticos. En las elecciones de 1948, Carlos Prío obtuvo 900,000 votos, Ricardo Nuñez Portuondo - 600,000, Eduardo Chibás - 325,000 y Juan Marinello - 142,000. Fueron elecciones honestas y los perdedores aceptaron los resultados. Habían ocho partidos políticos en Cuba durante esa época. La cantidad de votantes afiliados a los diferentes partidos en 1951 eran: Auténticos - 621,000, Acción Unitaria (batistianos) 204,000, Demócrata 195,000, Nacional Cubano - 189,000, Liberales 185,000, Ortodoxo 94,000, Socialista Popular (comunista) 53,000 y Republicanos 40,000. Las cifras de afiliaciones a los partidos estaban infladas en muchos casos. La Bohemia que analizamos aludía a esas cifras infladas. Una de las muchas caricaturas políticas que servían de crítica al gobierno se titulaba “El Reyecito Criollo”. El Reyecito era el presidente de la República de turno. De pronto, entra Liborio, el símbolo del pueblo de Cuba y le dice a Prío vestido como un rey: “¡Están de moda las películas de carácter histórico! En la próxima caricatura se vé entrando al politiquero del barrio. Liborio le pregunta: “¿Ya vió usted a Juana de Arco y a Cristóbal Colón? Y el politiquero contesta: “¡No, no los ví, pero los afilié en mi barrio! Me vino a la mente el caso de un tío mío que era músico trompetista en Tropicana y la CMQ. El se enteró que era afiliado al Partido Socialista Popular al llegar a Estados Unidos en calidad de exiliado. A pesar de todos los chanchullos, no cabe duda que a finales de la década de los cuarenta y durante el principio de los cincuenta, el Partido Auténtico era el que tenía más número de seguidores. Como existían tantos partidos políticos, ninguno era mayoritario por sí solo y se formaban coaliciones para ganar las elecciones. Por ejemplo, en las elecciones del 40, el Partido Socialista Popular fué uno de los principales aliados del candidato Batista, que ganó esas elecciones honestamente y premió al Partido Socialista Popular nombrando a Juan Marinello y a Carlos Rafael Rodríguez ministros sin cartera.

El Empréstito Extranjero

Varias páginas de Bohemia estaban dedicadas a un tema de la actualidad de 1949. El gobierno del Dr. Prío solicitaba aprobación de un empréstito extranjero por $200 millones, supuestamente para mejorar la infraestructura de la nación. Eduardo Chibás condenó enérgicamente dicho empréstito y comenzó su artículo diciendo: “El gobierno de Carlos Prío, que es en lo básico el equipo de Grau, después de malversar del Tesoro Público más de doscientos milliones de pesos, pretende ahora concertar un empréstito extranjero de doscientos millones, hipotecando por cincuenta años, por medio siglo, la República que nos legaron nuestros libertadores”. El gobierno defendía el empréstito en varios artículos y le ripostaba a Chibás a través del Primer Ministro, el Dr. Manuel Antonio de Varona. Decía Varona: “Eduardo R. Chibás que ha hecho de la difamación y del escándalo el único oficio de su vida, pone el grito en el cielo porque yo, cansado al fín de sus impertinencias, le haya ripostado con energía”.

La foto de la semana cubre toda una página. Se ven a dos hombres bien vestidos, uno entregándole un documento al otro. En la página anterior, marcando con una flecha hacia la foto en la página siguiente, dice Bohemia: “Momentos en que el jefe de Despacho del Senado, Eduardo Casado, entregaba al Presidente de dicho cuerpo colegislador Miguel Suárez Fernández el Mensaje Presidencial en el que se solicita autorización para concertar un empréstito por valor de doscientos millones de dólares. El mensaje fué llevado al Senado, por un alto funcionario de la Presidencia, quien le entregó al Jefe de Despacho para que éste, a su vez, lo hiciera llegar al Presidente de la Alta Cámara”. Era un momento importante. Se iba a hacer una decisión que iba a afectar a todos los ciudadanos de la nación y a futuras generaciones. El Presidente era el que tenía que pedir autorización al Congreso. Bohemia lo trató como tenía que ser, como algo solemne.

Cada vez que oigo las palabras “empréstito” o “deuda al extranjero”, me viene a la mente aquella canción llamada el Bodeguero que dice: “Toma chocolate. Paga lo que debes. Debiera existir otra canción que dijera: Si tú tomas chocolate fiado y no pagas lo que debes, no habrá bodeguero en el mundo que te fíe chocolate. Cuba tenía un buen crédito en aquella época porque cumplía con sus obligaciones. Sin responsibilidad fiscal, no puede existir crecimiento económico.

En 1952 la deuda de Cuba al exterior era de $48,218,800. Si traducimos esa deuda al equivalente de hoy día, significaría que la deuda al exterior fuera de $284,303,000 basada en dólares del 2003. ¿Sabe el pueblo de Cuba cuanto es la deuda al exterior hoy día? Según los economistas, las cifras son las siguientes hasta el año 2001: Unión Europea - $10,893 millones de dólares, Japón - $1,700 millones, Argentina - $1,580 millones, México - $380 millones, Reino Unido - $196 millones, Venezuela - $142 millones, Sud-África - $85 millones, y Chile- $20 millones. El total es de casi $15,000 millones de dólares. Eso sin contar lo que Cuba debía a la Unión Soviética que, según Rusia, es de $25,000 millones de dólares. No cuento tampoco lo que se debía a lo que hoy son la República Checa y la Alemania cuando hicieron préstamos a Cuba y eran parte del bloque de países amigos. Las cantidades son alrededor de $2,000 millones. La suma total es de casi $42,000 millones de dólares.

¿Qué cambios tuviera que hacer Cuba en el orden político, ecónomico y social para que el resto del mundo le diera la mano para salir de esas deudas que cada día que pasa van acumulando más intereses? ¿Se le pidió permiso al pueblo a hipotecar el futuro de sus hijos? ¿Se discutieron abiertamente esas decisiones? ¿Se estudió cómo se iban a pagar los intereses y cómo se iba a amortizar la deuda? ¿Se hicieron las decisiones a puertas abiertas o a puertas cerradas?

El Nepotismo y el Amiguismo

Algo que escandalizó a toda Cuba en 1948 fué el nombramiento por parte del Dr. Carlos Prío de su hermano Antonio a Ministro de Hacienda. Así que, un hermano controlaba lo político y el otro lo económico. Me imagino que si hubiera tenido un hermano militar lo hubiera nombrado Jefe del Ejército. En el caso de Antonio, todavía era más difícil de justificarlo como Ministro de Hacienda porque no tenía, ni los estudios, ni la experiencia para tan difícil cargo. Bohemia criticó a Prío por esa decisión. El Sr. Raúl Lorenzo, en un artículo titulado “Ofrezca garantías, Presidente”, le decía a Carlos Prío en tono de consejo: Frente a las presiones de amistad y parentezco necesita Prío investirse de coraje... emprender una cruzada de reordenamiento administrativo que debe empezar por su hermano Antonio, muy simpático, muy cordial y paradigma de espíritu fraterno, pero impropio para llevar la cartera de Hacienda. El gobierno tuvo que oir el clamor del pueblo y su hermano se postuló para alcalde de la Habana. En un artículo, decía Bohemia: Parece segura la postulación de Antonio Prío. Hay dos páginas con once fotos tomadas por el fotógrafo Guayo de Antonio y su familia. En una de ellas, Antonio le está dando un beso a su madre, la Sra. Regla Socarrás, de estirpe mambisa, oriunda de Las Pozas, Pinar del Río. En otra le daba un beso a su hija. En fín, eran muchas las fotos mostrándolo como esposo ejemplar, buen padre, buen hijo, y rodeado de sus hermanos que lo ayudaban en su empeño. En otra sección de nueve fotos mostraban al alcalde de la Habana, Nicolás Castellanos con su familia, o afeitándose, o delante de una imagen de la Virgen del Cobre junto a su esposa, o almorzando con su esposa e hijos. En otra foto visitaba las obras del acueducto. ¿Saben quién era el Admistrador del Acueducto de la Habana? El hermano del alcalde.

Las elecciones se llevaron a cabo en Junio de 1950 y el muy popular Nicolás Castellanos ganó las elecciones facilmente. Antonio obtuvo solamente el 37% del voto. Los habaneros le dijeron que no al presidente y a su hermano que tuvieron que aceptar la voluntad del pueblo.

El amiguismo era tambíen esencial, porque sin amigos o sin parientes no tenías “palanca”. La palanca era el todo. Muchos de sus ministros eran muy buenos amigos del presidente. En cuestiones de cargos públicos necesitabas tener amigos, las calificaciones para esos cargos, en muchos casos, no importaba.

En honor a la verdad, tengo que mencionar que el gobierno tuvo que oir el clamor popular. En el Banco Nacional, una gran obra de Prío, puso a cargo a un hombre extremadamente competente y honesto, al Dr. Felipe Pazos. En el Ministerio de Hacienda, después de haber pasado muchas cosas que no debieron de haber pasado, nombró al Profesor José Alvarez Díaz, primero como subsecretario de Hacienda y después como ministro; hombre experto en la materia de impuestos, un gran contador público y economista y sobre todo honesto. El Ingeniero Carlos Hevia, fué nombrado Ministro de Estado. Era un hombre capacitado y honrado. Al final de este análisis de la Bohemia de 1949 conocerán a otro hombre de un historial limpio que fué ministro en el gobierno de Prío. No todos fueron a enriquecerse.

Mi pregunta es la siguiente: ¿Se ha resuelto el problema del amiguismo y el
nepotismo en Cuba?

El Gangsterismo

Uno de los grandes males de la época fué el gangsterismo por parte de grupos que se llamaban revolucionarios. No comenzó en épocas de Carlos Prío, pero tampoco él lo acabó. Hay dos páginas en Bohemia dedicadas a un juicio en el Tribunal de Urgencia contra sesenta y seis personas acusadas de pertenecer a asociaciones ilícitas; un eufemismo para llamar a los grupos gangsteriles. Rolando Masferrer, como abogado, representante a la Cámara por el Partido Auténtico y jefe del Movimiento Socialista Revolucionario (MSR), uno de esos grupos, defendía a su secretario personal que estaba en el banquillo de los acusados. Masferrer, ex-miembro del Partido Comunista y ex-subdirector del periódico Hoy había peleado en España durante la Guerral Civil como comunista. Después se volvió auténtico y después se volvió batistiano. Murió en Miami asesinado por una bomba, sabrá Dios puesta por quién. Miembros de otro de esos grupos, la Unión de la Izquierda Revolucionaria (UIR) también se encontraban en el banquillo de los acusados. A pesar del “show” de los juicios, el gobierno trató de resolver el problema comprando a esos grupos por medio de “botellas” en un mal llamado Pacto de Grupos. Según el historiador inglés Hugh Thomas, se cree que el gobierno distribuyó alrededor de 2,000 botellas y posiciones en el gobierno entre miembros de esos grupos. Las botellas, una de las lacras de Cuba republicana, era un sistema para que, familiares y amigos que tenían “palanca”, recibieran pagos mensuales. Se utilizaban también para callar a los enemigos y para comprar a periodistas. Solo se tenía que ir a firmar todos los meses y cobrar su dinerito. En los países democráticos y bien admistrados la ayuda gubernamental es para los más pobres y desvalidos. En nuestra patria la ayuda era para los que tenían palanca.

Los Escándalos

Los escándalos más grandes estuvieron relacionados con el gangsterismo político, aunque también existía otro tipo. Por primera vez, aunque no por última, la droga llegó a altas esferas del gobierno de Cuba y creo que me quedo corto. La quemazón de papeles en lugar de billetes que iban a ser sacados de la circulación fué otro escándalo. Millones de pesos que iban a ser quemados para ser reemplazados por nuevos billetes, jamás se quemaron. Fueron a parar a los bolsillos de aquellos que estaban en la jugada. Los negocios con la prostitución, el juego, el contrabando y la evasión de impuestos eran hechos que desprestigiaban al gobierno.

La Inmadurez Política

Las páginas de esa Bohemia están llenas de inmadurez política. En una sección, tal parece que dos políticos se iban a batir a duelo. Se trata de una conversación telefónica entre dos políticos. No voy a mencionar nombres, pero sí lo que dijeron (no todo, porque me da pena):

Mengano: ¿Quién habla? ¿Fulano? ¡Oye, te habla, Mengano!

Fulano: Lo que quiero de tí es que si eres hombre que me digas frente a frente todos esos insultos. Mengano, yo sé que tú no sabes escribir, pero me lo tienes que sostener personalmente aunque te lo hayan escrito otros.

Mengano: Mira Fulano, tú sabes bien que yo no soy cobarde...¡Eres un farsante!

Fulano: Y tu eres un cobarde. Dime todo eso personalmente. Ven a buscarme si te atreves.

Mengano: Yo soy más hombre que tú. ¡Eres un loco cuando te conviene!

Bueno, ¿para qué seguir? Me parece que mis amigos y yo teníamos más madurez a los diez años cuando nos poníamos a jugar pelota sin umpire y acabábamos a piñazos cada vez que había una jugada reñida.

Cuando leo esto me pregunto: ¿Hubieran podido cambiar las cosas en las elecciones que se iban a llevar a cabo en junio de 1952? Cuba necesitaba un gobierno honrado y responsable. Hasta el proprio Prío se dió cuenta que el único chance que tenían los auténticos de ganar las elecciones era de postular a un hombre honesto. Sin duda, los dos candidatos que tenían chance de ganar, según las encuestas, eran el Ingeniero Carlos Hevia por el Partido Auténtico y el Dr. Roberto Agramonte, por el Partido Ortodoxo. Los dos tenían un historial limpio. El tercer candidato que no tenía chance de ganar era Fulgencio Batista.

El ingeniero Hevia, graduado de la escuela naval de Annapolis en el estado de Virginia, Estados Unidos, participó en la lucha contra Machado, y había servido a la patria en diferentes cargos. Hasta fué Presidente por tres días durante el caos de los años 30. No era un hombre carismático. Era un hombre técnico, pero creo que ya habíamos visto muchos falsos mesías políticos que hablaban muy bonito. Era hora que se le diera la oportunidad a otro tipo de candidato. El Dr. Agramonte era Vice Rector de la Universidad de La Habana y también tenía un historial limpio.

El candidato Hevia tenía la ventaja de que la economía iba muy bien. La zafra del 52
estableció un record de más de 7 millones de toneladas y él no estaba asociado con ningún escándalo de Prío. Además Prío había hecho grandes obras, al igual que otros presidentes y dictadores de Cuba.

Nunca sabremos los resultados de esas elecciones que se iban a celebrar. A través de la Constitución del 40, el pueblo de Cuba se había comprometido a cambiar sus gobiernos de forma pacífica por medio de elecciones. La otra forma de cambiar los gobiernos es por la fuerza, y así fué en este caso, por el golpe de estado del 10 de marzo. No había razón para ese golpe tres meses antes de unas elecciones. La excusa que algunos dieron era que Carlos Prío iba a dar un golpe de estado antes de entregar el poder. No creo que muchos cubanos lo creyeron. Al Dr. Prío se le puede criticar y hasta censurar por algunas cosas que pasaron bajo su mandato, pero él era un hombre demócrata. El no era hombre de golpes de estado. No era tampoco hombre dispuesto a derramar sangre cubana. En el entierro de Chibás, que fue algo apoteósico, él dió órdenes específicas para que las fuerzas de seguridad sólo llevaran armas con balas de salva, porque él no iba a pasar a la historia como un presidente que había dado órdenes de disparar contra su pueblo. Fulgencio Batista, si no hubiera dado ese golpe, hubiera pasado a la historia como el hombre que en 1944, cuando su partido perdió, le entregó el poder a un enemigo político. Hubiera pasado como un presidente demócrata, como el primer cubano mestizo y de origen muy humilde en alcanzar la más alta jefatura de la nación. Se le hubiera perdonado algunas cosas que pasaron en los años 30, pero la ambición de poder lo llevó a esa nefasta decisión para él y para nuestro pueblo.

El Dedo en la LLaga

El trabajo más serio, en todos los aspectos, de esa Bohemia de 1949 aparece en la primera página. Fué escrito por Juan Antonio Rubio Padilla. No sabía quién era el Dr. Rubio Padilla. A través de la magia de la Internet, escribí su nombre y lo pude conocer. Su padre, el Dr. Antonio María Rubio, fué el hombre de Maceo en Pinar del Río en la Guerra de Independencia de 1895. Vivían en Guane, Pinar del Río. Nació en 1909 y murió en Miami en 1989. Fué Ministro de Salubridad bajo el gobierno de Carlos Prío. En el entierro del Dr. Rubio Padilla, el Dr. José Ignacio Lasaga, en la oración fúnebre, dijo que era un «hombre escandalosamente honesto». Su artículo en esa Bohemia de 1949 lo tituló: “¿Ha habido una Revolución en Cuba?. Se refería a la Revolución del 33. Nos habla primeramente de los logros de la Revolución del 33 de independencia nacional, justicia social y democracia política. Sobre la independencia nacional menciona el derrocamiento de la Enmienda Platt. “Hoy nos respetan los más poderosos, y son muchos los países de nuestra América en que se mira a Cuba como ideal y ejemplo” , nos dice Rubio Padilla. Sobre el segundo objetivo, el de justicia social menciona que los trabajadores se podían organizar en sindicatos, la ley del 50 por ciento y otros logros. Sobre el tercer objetivo, el de democracia política, menciona el hecho que existía en Cuba la libertad absoluta de expresión, de reunión, de organización de partidos políticos, etc. Nos dice Rubio Padilla: “Truman necesitó muchas más horas que Prío para poder celebrar su triunfo y todos reconocieron que las elecciones, desde el punto de vista de la mecánica electoral, habían sido libres”. Entonces se pregunta lo siguiente: “¿Y esta avalancha de relajo y desmoralizacn no fué traída también por la revolución? ¿Dónde están los ideales de honestidad, de administración pulcra...? La respuesta es, según Rubio Padilla, la siguiente: “Los enfoques teóricos y programáticos del problema cubano...todos fueron de raíz materialista. Toda su teoría política y social fué un producto híbrido de Juan Jacobo Rousseau y de Carlos Marx. La moral - y me refiero a la moral por excelencia de un occidental que es la cristiana- ésa se quedó fuera, teóricamente primero y prácticamente después. Y no todos éramos materialistas. Algunos éramos hasta católicos. Pero todos caímos ingenuamente en una esquematización teórica que denegó toda beligerancia a la crisis de los valores espirituales y de la descomposición moral republicana, de la cual el machadismo parecía una culminación. Creo que toda la tragedia cubana de esta hora cargada de escepticismo, gira alrededor de esta ignorancia total del aspecto más alarmante de nuestra crisis, que es la desmoralización de la sociedad cubana en todas sus dimensiones. Creímos entonces honradamente, como creen muchos jacobinos trasnochados persistiendo en fórmulas de hace 16 años, que el orden moral era cosa ajena a los menesteres materiales de la actividad política y del estudio e interpretación de nuestros problemas sociales y económicos. Pensamos que la sociedad humana tenía sus propias leyes, tan independientes de la moral y del espíritu como lo son de las leyes de la física. Y nos equivocamos. Las cosas humanas serán siempre las cosas del hombre material y del hombre espiritual, simultánea e indisolublemente. Después de ahondar profundamente en el tema, finaliza el Dr. Rubio Padilla: ”Europa quiere poner punto final al enclaustramiento de la conciencia iniciada en el Renacimiento, como una retirada estratégica ante el avance del Estado moderno, descrito tan precozmente por Maquiavelo. Estado que es fín en si mismo, por encima de los fines y de la dignidad del hombre, el cual quedó encadenado al servicio de un monstruo, Frankestein de la civilización occidental, con cabezas como las de Hitler, Mussolini y Stalin”.

He aquí una orientación y una ruta, nos dice Rubio Padilla. Recojamos las grandes
consignas de la revolución cubana y fragüemos con ellas y con la moral cristiana, una nueva bandera de la superación nacional, de servicio a la colectividad, transido de un profundo espíritu de desinterés y de amor al prójimo, y entonces sí que habremos salvados nuestro avance material, para ser instrumento de felicidad, sobre una base sólida de moral colectiva”.

El mismo mensaje

¿No es éste el mismo mensaje del Cardenal Jaime Ortega Alamino, Arzobispo de la Habana en la pastoral a nuestro sufrido pueblo en el 150 Aniversario de la muerte del Padre Félix Varela en enero de 2003? ¿No es éste el mismo mensaje del Padre Félix Varela en la primera mitad del siglo XlX? La pastoral dice así:

El pensamiento del Padre Varela sobre Cuba, los cubanos y la fe religiosa se halla resumido en la más conocida de sus citas: 'No hay patria sin virtud, ni virtud con impiedad'. Es bueno destacar aquí que la palabra impiedad, en su acepción original de la lengua castellana, significa actitud displicente, irreverente o descreída hacia Dios y la religión. Por eso muchos, queriendo con justeza hacer comprensible el pensamiento de Varela a nuestros contemporáneos, formulan la afirmación del sabio presbítero de este modo: No hay patria sin virtud, ni virtud sin religión'. No sería tampoco atrevido decir: ...ni virtud sin fe ni amor a Dios. El Padre Varela considera la fe en Dios como piedra angular del edificio social, su ausencia en el corazón del hombre acarrea muchos males. Así lo expresa él mismo: Sólo hallándose el hombre privado de todo temor de Dios, puede despreciar su ley divina, desatender los dictámenes de la conciencia y arrojarse como un tigre sobre sus semejantes para devorarlos'. Aquí hace referencia Varela, sin mencionarla, a la impiedad en su acepción más común, como comportamiento personalmente malo y duro hacia el prójimo, que él considera que tiene su origen en la falta de fe en Dios.

La patria

Pensar primero, pensar en cubano, pensar en Cuba es el testimonio histórico de Varela que las generaciones actuales no deben pasar por alto. El hombre de pensamiento que es el Padre Varela merece el homenaje que le brindamos en la hora presente si ejercitamos nuestra facultad de ver la realidad según su metodología, que va más allá del frío análisis, para ensanchar la mirada con la fuerza del amor. "El amor es quien ve'', diría más tarde Martí y Varela había descrito de este modo la patria que él soñaba: No hay sociedad perfecta sin amor perfecto'. Así se inclinó sobre su patria cubana el Padre Varela: pensando en ella con amor.

Es derecho y deber de todo cubano contemplar a su patria con amor, pensarla con criterios éticos que tengan como marco iluminador la mirada amorosa de Dios sobre el mundo, que incluye a Cuba y su historia. Si nos decidimos a asumir nuestro papel de cubanos pensantes es bueno recordar a nuestros hermanos que al pensar rectamente según la ética propuesta por el Padre Varela, sustentada en la verdad, quedamos comprometidos a dejar la mediocridad y el adocenamiento y a practicar la virtud.


A través de la historia, no solamente de nuestra patria, sino desde que Dios hizo al mundo, alejarse de Dios solo ha traído infelicidad a los pueblos. Las Sagradas Escrituras están llenas de ejemplos, pero el ser humano quiere ponerse por delante de lo divino y sigue arando en el mar, prometiendo un paraíso terrenal y creando un infierno para todos.

Donde no hay virtud, la libertad se convierte en libertinaje y a veces en algo peor: la esclavitud. Donde no hay virtud, el idealismo se convierte en poder absoluto. Donde no hay virtud, los líderes se convierten en gangsters. Donde no hay virtud, los políticos se convierten en politiqueros. Donde no hay virtud, el servir al prójimo se convierte en enriquecerse de la noche a la mañana. Donde no hay virtud, la oratoria elocuente se convierte en pura demagogia. Donde no hay virtud, las grandes verdades se convierten en mentiras. Donde no hay virtud, el amor se convierte en odio.

Tal parece que buscamos en ideologías extrañas a nuestra historia la virtud del paraíso perdido. Pero es un espejismo. Queremos buscar la virtud por fuera antes de buscarla dentro de nuestros propios corazones; esos corazones que Dios les diera libre albedrío para escoger entre el bien y el mal.

¿Hubieran pasado en nuestra patria las cosas que pasaron y muchas otras que siguen pasando o se han empeorado, si hubiéramos oido el mensaje del Padre Varela? ¡Qué Dios y la Virgen de la Caridad nos ayuden para que el mensaje del Padre Varela se oiga dentro de cada corazón cubano desde el Cabo de San Antonio hasta la Punta de Maisí y en los corazones de dos millones de cubanos por los caminos del mundo!

No hay Patria sin Virtud

Exilio
Febrero 2004
Notas

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