ARNOLDO ÁGUILA
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El inconsciente colectivo femenino y la anorexia
Paulino M. Íñigo



La anorexia supone un grave trastorno psicosomático alimenticio, con severa y significativa perdida de grasa y de hormonas femeninas, además de otros importantísimos elementos nutricionales, etc.


El inconsciente colectivo femenino ha estado infradesarrollado porque la mujer estuvo sojuzgada durante siglos por la religión, el machismo y el dominio de la inteligencia masculina propia del hemisferio cerebral izquierdo de los hombres y mujeres.


La inteligencia femenina de los hombres ubicada en su hemisferio derecho estuvo igualmente sojuzgada que en la mujer. Esto ocasionó un desequilibrio cognitivo enorme para el individuo, que afectó a la capacidad de su inteligencia analógica-emocional, y por ello a su comportamiento para consigo mismo, la sociedad y el medio ambiente abocándonos consiguientemente a un desarrollo personal y psicosocial nefasto, desequilibrado, que en el caso que nos ocupa sobre la anorexia femenina fue a resultar crucial.


No voy a analizar el porqué o qué ocasionó esta situación mas que someramente. Deberíamos remontarnos a los orígenes bíblicos del Antiguo Testamento que fueron la causa del machismo que comenzó con el sojuzgamiento de la mujer; lo cual en el tiempo sentaría las bases de la percepción y reflexión reduccionista positivista que hasta hoy mantiene infradesarrollado el hemisferio cerebral derecho y su capacidad ecopsicológica, etc, para armonizarse con el entorno natural y la circunstancia social; especialmente dura en ciertos aspectos para todo lo femenino y por su puesto para la mujer. Como resultado de tal opresión y reacción de liberación eminentemente femenina en nuestros días, ha sufrido la mujer el efecto rebote de su ansia y premura liberadora. Y es ahí, y que por parte del inconsciente colectivo femenino promotor del asunto, que se gestan indirectamente tan lamentables consecuencias conocidas como el problema de la anorexia.


El gran impulso liberador auspiciado por el inconsciente colectivo femenino acicatea poderosamente la parte femenina de todo hombre (en su hemisferio derecho cerebral) y más aún de la mujer, pues llegó la época de su liberación por diferentes motivos.


La liberación intelectual femenina pasa en general y hasta cierto punto necesario, por el significado psicofisiológico que representa la pérdida de grasa y del aumento de la tasa de sus hormonas masculinas o en su defecto cierta perdida de las femeninas. Es por ello que el inconsciente femenino promueve la delgadez y las formas y moda unisex. Pare ello fomenta también el deporte en la mujer y cierto consiguiente nivel de masculinización (¡Pero no más!). Pues con eso busca la perdida de grasa y agua, porque son sustancias muy emocionales y poco estructurales o lógico estructurales. Tengan en cuenta que la razón y lo que la posibilita, es su lógica estructural que está basada en la funcionalidad de aquellas sustancias y estructuras que la favorecen (¡proteínas y no grasa!, pocas hormonas femeninas).

Piensen que los problemas emotivos o la emocionalidad excesiva, débil y poco adaptativa-competitiva llevan en general al consumo de dulces o hidratos de carbono a la postre formadores de grasa o simplemente a comer, y que las mujeres tienen un metabolismo más bajo e incluso preparado para retener reservas para la procreación, apariencia sexual, etc. Por ello el inconsciente promueve la falta de apetito...ya que función engendra estructura y la estructura física evidencia, plasma y expresa la funcionalidad emocional e intelectual de la persona.

Podemos ver mujeres intelectuales gruesas con mucho contenido graso pero eso que en apariencia parace contradecir lo dicho, tiene su explicación, aunque más profunda.

Cuando esta subliminal influencia adelgazadora toca a dos tipos de mujeres de riesgo en particular, es posible que el problema se desencadene:
a)

Mujeres banales, simples, o de baja autoestima. Que están en situaciones de riesgo y además se tornan por ello excesivamente interesadas en mantener el tipo... y por eso son demasiado receptivas a tales insinuaciones del inconsciente y de las influencias subliminales internas y externas, modas, etc. promovidas por el inconsciente colectivo femenino en hombres y mujeres.

b)

Mujeres responsables, comprometidas y competitivas que luchan demasiado y por ello arriesgan casi sin darse cuenta. Caen en la anorexia influidas por algún episodio psicológico particular o presión social en un momento dado, que se suma a su gran receptividad de necesidad adelgazante promovida por parte del inconsciente colectivo y propio desbordándolas. Pues este tipo de mujeres suele rechazar interiormente la imagen sensual del cuerpo femenino porque saben que hay una correspondencia real con el estereotipo sexy de la mujer y su inapropiada capacidad intelectual o emocional, etc, para competir en condiciones semejantes con el hombre y el sistema positivista con sus enormes implicaciones desequilibrantes..

El inconsciente persigue la emancipación de la mujer y busca por ello la adaptabilidad psicosomática de ésta; modificando modas, gustos y criterios que permitan aprovechar los medios técnico-científicos y el sistema educativo competitivo que hoy puede estar al alcance de la mujer como nunca antes fue posible.

Liberada de los esfuerzos físicos y domésticos como nunca, no puede consentirse perder el tren del progreso; por ello la presión consciente y subliminal es mucha. La posibilidad liberadora que estos medios suponen para la mujer es abrumadora, estresante y desgastante en términos psicosomáticos. Así es que las proclives a la anorexia que están en ocasionales posiciones de riesgo pueden caer por frívolas, o hacerlo por exceso de amor propio, sentido de la responsabilidad histórica imbuida por el propio inconsciente propio y colectivo.






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