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COMENTARIOS
En esta sección (listado general en la primera página de "Comentarios") encontrará documentos y comentarios sobre la actualidad cubana y mundial de diversos autores (Para la cubana es preferible que vaya a la sección «Cuba»). Los enfoques son responsabilidad personal de quien los firma, aunque yo los evalúo como buenos o al menos que pueden ser de interés para mis visitantes. (Si vino por un buscador puede repetir la búsqueda usando el "Encontrar" o "Find" del Explorador)
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| FECHA DE LA LECTURA | VISITAS |
| 4 de Diciembre de 2001 | 641 |
| 6 de Diciembre de 2002 | 40,638 |
| 29 de Diciembre de 2003 | 141,871 |
| 24 de Diciembre de 2004 | 463,978 |
| 30 de Diciembre de 2005 | 800,275 |
| 4 de Julio de 2006 | 1,000,000 |
¿DÓNDE ESTÁ EL AFGANISTÁN ESPAÑOL?
El 11 de Marzo del 2004 ocurrió en España un terrible crimen similar en esencia y muy cercano en detalles al ocurrido en Estados Unidos, el tristemente célebre 9-11.
Aunque para la estructura aquí desarrollada es indiferente si los autores del atentado pertenecen a la ETA o a Al Qaeda, o a una confabulación de ambos, a mí me llamó la atención el comentario, cuando aún no se habían disipados los humos de las explosiones, de algunas personas sobre la diferencia en días entre ambos hechos que "casualmente" es de 911 días.
El pueblo español leyó el ataque como una respuesta de los terroristas musulmanes al apoyo que le brindó el gobierno del Partido Popular a los Estados Unidos, en contra del extraordinario antiyanquismo reinante en ese país que empujaba a la mayoría de los españoles a oponerse a la guerra de Irak, aunque esa lectura haya respondido más bien a un conjunto de emociones y no exactamente a un conocimiento específico de quiénes y por qué.
Esas emociones reflejadas en un cambio de la intención electoral en tan sólo 48 horas, no sólo muestran sin lugar a dudas una falta de madurez en la votación, quizás por la afluencia repentina de millones de jóvenes irreflexivos, sino que materializaron en contubernio vergonzoso el voto cobarde de los terroristas.
En las urnas españolas en el 2004 se sintió revolotear el espectro de Munich.
Los presuntos terroristas arrestados son marroquíes, no son iraquíes.
Las "afrentas" de los españoles que pueden resentir los terroristas musulmanes no son tan lejanas y se hallan frente a las costas de España, y no se van a diluir porque Zapatero retire a unos mil soldados de Iraq. Así no funciona la mente de los terroristas.
La lecturas que no sólo ellos, sino todos los terroristas, harán de la reacción de España, es que ésta se retira cuando la atacan alevosamente, y repetirán el ataque para que España ceda a la pretensión de todos los terrorismos, del de ETA, del de los musulmanes extremos que reclaman territorios hoy en poder de España y así sucesivamente.
LA PASIÓN HUMANA ANTE LA PASIÓN DEL CRISTO
Arnoldo Águila
Los primeros barruntos de la pasión que despertaría la película de Mel Gibson sobre el calvario de Jesús de Nazareno fue la protesta de algunos judíos que sin ver la película manifestaron sus preocupaciones de que incrementaría el antisemitismo en el mundo.
Antes del estreno oí a un reverendo cristiano no católico, de gran renombre aquí en Miami, al que considero un estupendo orador y un patriota de calibre, criticar demoledoramente la película desde una posición teórica religiosa, racionalizada quizás porque el autor de la película era un católico, no sólo sin haberla visto, sino estableciendo su decisión inquebrantable de no ir a verla.
Luego en un programa de radio que oigo cuando puedo, un periodista joven que admiro, quizás llevado por el ansia de reportar la sensación del momento, también sin haber visto la película, sirvió de anfitrión a dos personajes, uno de ellos un pintor, quien sí había visto la película y que se dedicó a demolerla, haciendo hincapié en calificar de sádica y morbosa la obra sin señalar nada bueno en ella.
No han faltado comentarios sarcásticos acerca de los millones que está haciendo Gibson y la insinuación velada de que ése era su real objetivo al hacer la película.
Y antes de proceder a emitir mis opiniones quiero exponer mi posición filosófica al respecto.
No practico ninguna de las religiones cristianas.
Soy un agnóstico que me inclino a creer que Jesús de Nazareno existió, pero me cuesta aceptar haya sido el Hijo de Dios o Dios mismo, porque me parece incoherente que un Dios, que sea plausible para mí, utilice recursos que por enrevesados sirvan para dividir aún más a la humanidad.
Mi formación en la niñez fue católica en escuelas de los Hermanos Maristas y De la Salle hasta el sexto grado, por lo que estoy familiarizado con la Historia Sagrada. Después he leído la Biblia, aunque no haya sido nunca un estudioso de la misma.
Pero una cosa curiosa que he notado con el transcurso de los años de mi vida, que ya no es corta, es que yo he sido durante toda mi vida más cristiano que muchos que se dicen serlo.
Porque a mi juicio, cuando un maestro moral lanza al mundo su doctrina, no lo hace para que crean y acepten su origen divino y reciten de memoria las frases dichas, sino para que practiquen la moral que ellos predican.
Nunca he odiado ni odio, nunca he envidiado ni envidio, he sido y soy compasivo y comprensivo, nunca he juzgado para no ser juzgado, trato de ayudar al prójimo en lo que puedo y así y en otros rubros más, he cumplido con parte de la esencia de las enseñanzas de Jesús y la enseñanza más importante que no he podido sustanciar en mí es el amar al enemigo, el ofrecer la otra mejilla al que te golpeó en una, aunque comprenda la belleza y profundidad de ese mensaje de amor y me duela no poder alcanzar meta tan sublime.
Primero hablaré del antisemitismo que pudiera, según algunos judíos, despertar esta película.
A ninguna persona, que ya no sea antisemita, la película le puede despertar ese sentimiento, porque Jesús era judío, como lo eran la mayoría de sus seguidores, como lo era María, la madre de Jesús.
Para mí, Jesús fue un hereje de la religión judía que trató de cambiar el "ojo por ojo" y el odio a quien te odia, por una religión basada en el amor, la compasión y el perdón, y por ello despertó el miedo y el odio de los jerarcas religiosos de su pueblo, los que lo detuvieron y golpearon, pero quisieron y lograron que otros fueran los mayores culpables del crimen. Ellos no mataron a Jesús.
¿Quiénes lo torturaron y crucificaron?
Fueron los soldados romanos.
¿Quién tuvo la vida de Jesús en sus manos y decidió matarlo?
El Cónsul Romano.
¿Quiénes en la película disfrutaron sádicamente los sufrimientos de Jesús?
La soldadesca romana.
De esto debemos deducir que los sentimientos que pudiera despertar esta película serían sentimientos antiromanos, antiitalianos.
Desde luego que los espectadores no son tan imbéciles como para creer que los romanos e italianos de hoy en día son culpables de algo que ocurrió hace dos mil años.
Acerca del reverendo cristiano que se niega a ver la película, está en su derecho a no verla, tiene derecho a expresar su opinión, pero no hay racionalidad en tal actitud, sino al contrario un dogmatismo ciego. Estoy seguro que si la viera no cambiaría para nada su criterio, pero sería más racional en su exposición, matizándola con citas concretas sobre la obra y parecería de esa forma menos dogmático y más persuasivo.
Sobre el periodista diré que creo que cometió un error profesional al compartir el estudio con otras dos personas con opiniones definidas, sin él haber visto la película, porque en ese escenario, a pesar de permitir luego la participación por teléfono de los oyentes, el programa se convierte en uno de opiniones donde no había balance ni moderación. Hubiera sido un programa de auscultación periodística si no hubiera compartido su estudio, o si los asistentes no hubieran visto la película, y de esa forma la falta de información del periodista y de los panelistas hubiera ayudado a la frescura de la encuesta sobre el hecho social.
El pintor que criticó el sadismo de la película, el regodeo en la sangre de la misma, olvida que primero fueron los hechos, y los hechos según las escrituras, fueron sádicos. En aquella época se empalaba, señor mío.
La crucifixión no era una condena a muerte piadosa, sino que conllevaba una tortura larga para asfixiar al condenado muy poco a poco, según se iban relajando los músculos. El hecho de que el flagelado llevara la cruz completa cargada, mientras los otros dos condenados, sanos en apariencia, llevaban tan sólo un madero, habla del ensañamiento contra Jesús.
Las películas de horror y sadismo impactan de ese modo, porque nadie espera lo que va a pasar en pantalla. Es decir, el factor sorpresa es el ingrediente esencial de esas obras.
Aquí todos sabíamos todo lo que iba a ocurrir.
La única manera de que esta obra impactara sobre una historia relatada hasta lo indecible era presentar los hechos como ninguna antes lo había hecho, como las representaciones vivas no lo pueden hacer: con un realismo extremo que aprovechara todos los recursos actuales y eso fue lo que hizo Mel Gibson, y eso es lo que inscribe esta película en la historia del cine para siempre.
A mi no me cabe la menor duda que una de las metas del director y del otro guionista de la película, fue el realismo, de lo que fue capaz de hacer un hombre o un dios por todos nosotros.
No ayuda a la difusión en Estados Unidos el que los actores no hablen en inglés, porque eso obliga a que la película en esta nación tenga subtítulos y eso en este país es adverso y contrario a la sicología popular predominante.
Por lo que reproducir el arameo original de los judíos y el latín de los romanos habla de una intención seria de realismo.
Ya si la obra respecta en su totalidad o no las Escrituras es harina de otro costal, que a mi no me corresponde, ni me interesa.
No creo que la película muestre más sadismo y sangre que lo que ocurrió en los hechos descritos. Es increíble la cantidad de sangre que tiene un cuerpo humano. Y es también increíble la capacidad de sadismo de los hombres, cuando humanizan al máximo su animalidad, pues los animales no son sádicos.
A mí me gustó la película, porque a pesar de conocer muy bien la historia que narraba, me mantuvo apresado en mi butaca durante toda la proyección, porque fue muy sobria en la exposición de la teoría cristiana y de lo sobrenatural, y muy expresiva en el detalle terreno, en la integridad de un mártir de carne y hueso ante la tortura y el calvario terribles. Mártir que no abandonó ni en su suspiro final el amor hacia sus enemigos, porque ¿de qué valía amar al que te amaba?
Han hablado o insinuado que Gibson hizo la película para ganar dinero.
Él fue a diversos estudios para que financiaran la película, pero esos estudios no quisieron arriesgar su dinero, por lo que Gibson tuvo que poner gran parte del costo.
Y yo quisiera saber si ninguna película ha fracasado en el mundo.
Quisiera que me explicaran también por qué los actores hablan en arameo y latín, cuando eso es claramente un defecto desde el punto de vista comercial.
¿Quién le garantizó a Gibson el éxito?
¿Dios?
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NAVIDAD DE TODOS
Hoy es Navidad y de modo abrupto nos vienen a la mente sentimientos encontrados de felicidad y tristeza. Se recuerdan los tiempos de la niñez, la juventud, a los que se han ido en el viaje sin retorno; en fin, nuestra vida.
Yo en particular recuerdo la trayectoria de la mía; si fuera pintor, pintaría un enorme mosaico con todos los colores existentes y tal vez con algunos que para gran parte de la gente de este mundo son invisibles.
Cuando decimos "Lo tengo todo", casi siempre nos referimos al hecho de poseer bienes económicos, salud y "felicidad". Yo lo tengo y lo tuve todo, sólo que no lo primero. Nací en la más absoluta pobreza y crecí en ella, pero Dios, que todo lo compensa, me regaló el don supremo de la conformidad (un color desconocido para muchos en mi mosaico).
Desde muy temprano aprendí a ser libre. Veía a los otros niños de mi edad preocupados por no ensuciar sus zapatos nuevos o sus ropas, o por sus juguetes. Yo no tenía ese problema, ni ninguno de ese tipo. No tenía juguetes y mis zapatos y ropa eran más que viejos, nadie me regañaba por un poco más de churre.
Ninguna fecha tenía para mí significado alguno, salvo la Navidad. ¿Cómo era posible que La Luz del Mundo, que lo más Excelso del Universo, naciera tan miserablemente? Que me ocurriera a mí, bueno, yo no soy nadie, pensaba yo. Por ello, esa fecha para mí siempre tuvo y tiene un valor único, porque me dio la fuerza para ser libre dentro de mí mismo. Libre de resentimientos, envidias, rencores y toda esa gama de lastres que a veces nos empeñamos en arrastrar por el corto tiempo que estamos en esta etapa física que llamamos "vida".
Fui y seré libre hasta que deje este mundo. He disfrutado lo bueno que me ha tocado y aprendido de lo malo. Mis bienes físicos son y han sido desde que nací, lo que alcanza a cubrir mi piel solamente )y ni aún eso es mío). Me he movido por el mundo con la libertad del aire, sin cadenas de pasiones materiales y agradezco al Señor Todo Poderoso que no me concedió con riquezas mundanas la oportunidad de atarme a conceptos equivocados en mi estancia en La Tierra, y a la vez me permitió ver esos colores ultradimensionales que han sido guía de mis pasos.
Hoy sé por qué La Luz vino al mundo en un pesebre, porque de haber venido en cuna de oro y encajes, hubiera sido luz sólo para algunos.
"THE MATRIX" ó FANTASÍA FILOSÓFICA
La primera película de esta saga me impactó notablemente por varios factores, entre ellos, por la originalidad de la factura, por como estaba trabajada la presentación visual, los efectos especiales, etc., pero como escritor que se hizo tal escribiendo ficción científica y fantasía, lo que me llamó sobre todo fue el argumento, las ideas tras la historia.
No es que el vivir una aparente realidad que no resulta tal, se vea en pantalla por vez primera, o en la literatura de todo género, recuérdese como ejemplo "La vida secreta de Walter Mitty" de
EL MEJOR EQUIPO QUE EL DINERO NO PUEDE COMPRAR
El estadio de los Yanquis es el edificio que Babe construyó, pero los Yanquis es el equipo que George Steinbrenner compró. El salario de más de 180 millones de dólares del equipo es el mas alto de la pelota y por ende, el más alto de todos los deportes profesionales. Sin embargo, el de los Marlins, por debajo de los 53 millones, es uno de los más bajos.
El dinero de los Yanquis no puede comprar el corazón del héroe popular Mike Lowel, al que el espíritu altruista de su equipo lo ayudó a reponerse de su mano rota y brindar capturas eficientes y buena defensa, ni a novatos como Dontrelle Willis y Miguel Cabrera, ni al "Salgan y diviértanse" del director del equipo Jack McKeon, cuya sabiduría y estrategias no convencionales motivaron a su equipo para alcanzar nuevas alturas.
Habiendo tenido la oportunidad de celebrar con los Marlins en Chicago después de que ganaron ese pendón y en New York, después de que ganaron la Serie Mundial, encontré que los jugadores tenían el entusiasmo y el espíritu de los equipos de las Ligas Menores que yo acostumbraba a dirigir. En vez de hablar de contratos, agentes e inversiones, los Marlins bromeaban acerca de robar bases, conectarle a lanzamientos difíciles y realizar jugadas de precisión de doble matanza.
Los Beatles nos enseñaron que el dinero "No puede comprarme amor". Ahora los Marlins le enseñaron a los Yanquis que el dinero "No puede comprarme campeonatos". Y así es porque los Marlins "corazón y alma" son "El mejor equipo que el dinero no puede comprar".
LOS CLONES SON MEJORES QUE LOS ORIGINALES
Aunque pueda parecer una falsedad lo que afirma el título, pongo en juego todo mi honor medieval, dispuesto incluso al juicio de Dios y así respaldar con mi vida esa afirmación que navega en contra de la corriente profana y vulgar de los que presionan las teclas ignorando las cadenas de ceros y unos generadas por cada una de ellas y que conjuran a la Pastilla Mágica que controla los sueños de Babbage, o en español, de la Prostituta de Dora, para que muestre una letra en la pantalla o un menú de comandos o ejecute una acción deseada ahora y quizás luego arrepentida.
El público profano, que se desmaya admirado ante el Oráculo que en el hogar le pone el mundo entero a su disposición mediante los escarceos de un ratón, un teclado y los altavoces, se deja engatusar por los cantos de las sirenas Dell
EL LECTOR DESPREVENIDO Y EL PREJUICIADO
En una carta electrónica que recibí, leí la expresión "el intento de llevar al lector desprevenido al analisis facilista y superficial", en la que el concepto "lector desprevenido" me llamó poderosamente la atención, primero, porque me pareció haberla leído con anterioridad, y segundo, porque el concepto mismo es curioso.
Y me parece curioso por lo que sigue: por la posible falta de profundidad de quien lo usa.
Y falta a la profundidad quien lo usa y no menciona la antítesis, que es el lector prejuiciado.
El lector desprevenido se refiere al lector que lee y no está presto a rechazar lo que lee, a distanciarse rápidamente de lo que se ofrece, para que no se le introduzcan ideas falsas o dudas en lo que ya cree.
Hay aquí un reflejo de lo que sucede en la mente.
Tanto la palabra hablada como la escrita (¡y qué decir de las imágenes!) producen que en la mente del lector se recree un conjunto de imágenes y conceptos, y la sola evocación atrae un primigenio creer en lo evocado, y es por ello, que todas las creencias que alcanzan un cierto monopolio sobre los creyentes prohíben o rechazan que estos lean o puedan leer escritos contrarios a lo que promulgan.
Es una manera de luchar contra la duda que genera la herejía y el consecuente cisma del grupo social específico.
Esto tiene que ver, como ya hemos dicho en otros textos, con la tendencia universal a la estructuración o piramidalización, que transforma el grupo original que se cohesiona por un sistema de creencias, en una pirámide social, en la que la cúspide se adueña de la creencia compartida y establece su ley de rechazos y aceptaciones que deben cumplir los miembros del grupo, so pena de ser declarados herejes, a veces sin grandes consecuencias personales, salvo el aislamiento o la soledad, y a veces hasta conduce a hogueras terminales.
El concepto, pues, de lector desprevenido llama a que el lector se mantenga en sus creencias iniciales lea lo que lea, pues si el lector castra la primera reacción de creer y la convierte de inmediato en una reacción escéptica, poca huella podrá dejar lo leído: viva el "status quo" y abajo el cambio, sea desarrollo o involución.
El concepto de lector prejuiciado es la inversa del anterior, pues critica el inmovilismo de quien armado con todas sus creencias no las abandona ni un segundo, ni siquiera en las letras de las palabras que lee, las que obviamente no pueden aportarle nada, salvo un rechazo mas bien visceral.
Por ejemplo, si el sujeto esta convencido plenamente de que la tierra es plana, las ideas de Colón le parecerán una idiotez colosal. Es en este caso un lector prejuiciado y nada desprevenido.
Aquí se definen en esencia dos tipos humanos: los fijos y los mutables.
Todos pasamos por una fase mutable en la cual establecemos nuestros sistemas de creencias, y la mayoría de nosotros, una vez que el cerebro ha fijado sus caminos, es reacia a cualquier cambio y constituye la masa de los lectores prejuiciados; es decir, que a mi juicio la mayoría de los lectores son altamente prejuiciados.
Es por ello que me da cierto resquemor el concepto de "lectores desprevenidos", porque me parece que alienta a que los lectores actúen o continúen actuando como lectores prejuiciados, lo que es ya de por sí una tendencia existente al estatismo, al inmovilismo intelectual.
Los que crean que sus creencias constituyen un gran avance hacia la verdad, hacia una verdad sólida e incambiable, deben pensar que hay un grupo de personas que creen exactamente lo contrario que ellos y que también están absolutamente convencidos de la veracidad de sus ideas.
La crítica al lector desprevenido y el aliento al lector prejuiciado es un aliento a la falta de comunicación social y al inmovilismo.
No quiero decir que se deba alentar al lector inerme, al lector que acepta sin más lo que lee, ni me voy a ir al socorrido tema de la posición intermedia, ni desprevenido, ni prejuiciado.
Voy a proponer el camino natural del proceso.
Es imprescindible que en los primeros momentos la lectura sea desprevenida, porque si no, nada bueno o malo puede entrar, pero una vez que ya ha entrado el enemigo o el amigo, se deben despertar los anticuerpos y las enzimas digestivas. Los anticuerpos para combatir la infección, y las enzimas para aprovechar lo alimenticio; es decir, clamo por el lector fénix, el lector que se consume en llamas y renace de sus cenizas enriquecido y más fuerte; que si algo de lo leído choca con algo establecido como verdad en su interior, sea capaz aún de dudar de lo que cree y de evaluar con justicia lo que se le propone, para avizorar nuevos caminos o continuar con mayor riqueza por el que transita.
Y ese lector fénix debe darse cuenta, que a medida que crea saber más, más difícil le será la fase desprevenida, le será más difícil ser presa de las llamas que iluminan y matan, y por lo tanto, le será más difícil renovarse, está a un paso de convertirse en un lector prejuiciado.
Dicho de otro modo, propongo seguir a Khrisnamurti en "la revolución o el vivir de instante en instante", y a Descartes en "la duda metódica".
Y para finalizar, viene la Génesis en forma de nota necesaria:
Voy a dar un ejemplo que me parece muy oportuno y que fue en realidad lo que me inspiró a tratar este tema.
El tema me fue inspirado por un correo electrónico que recibí sumamente crítico, como ustedes verán a continuación:
CORTINAS Y CARRO NUEVO
Vivir hoy resulta caro, desde el punto de vista económico... y desde todos los demás también.
Cuando yo era niño, hará 55 o 60 años, no existían las cosas que hoy son prácticamente necesarias para vivir. No había 3 o 4 televisores en una casa, o sea, uno para cada niño o miembro de la familia, ni existían los teléfonos celulares (hoy todo el mundo tiene uno), ni los juguetes electrónicos supercaros que hay que comprarles casi obligatoriamente a nuestros niños para que no se sientan acomplejados. Tampoco se vivía esclavos de las modas en el vestir, que cambian todos los meses, ni nos preocupábamos tanto por ir a los buenos restaurantes caros (para no ser menos que los demás).
¡Sí! Era más barato vivir y más saludable también.
No voy a citar los muy pobres que no tenían prácticamente nada, al igual que hoy, si no, al trabajador normal, al que vive de un sueldo promedio más o menos estable. En esa casa había un solo televisor, y se reunía la familia entera frente a él, casi siempre de noche, para disfrutar y comentar los programas juntos, hasta la hora en que los niños tenían que ir a la cama, temprano casi siempre, por el colegio del próximo día.
Si lo había, era una auto para toda la familia. Se salía a pasear, todos juntos, nos divertíamos y compartíamos en familia, al menos hasta la adolescencia (los niños). Si había también, porque no todos los teníamos, había un solo teléfono en la casa (sin acceso a los niños), ni soñar con los celulares, pero, de existir, hubieran sido sólo para adultos.
Los niños se entretenían con menos, hasta sin nada. Recuerdo un tranvía de juguete que me regalaron en un cumpleaños que había que halarlo con una cuerda para que andara y la única "gracia" que hacía era sonar una campanilla al rodar. Para mí ¡era lo máximo! Hoy tienen cuanto trasto o féfere extraterrestre existe y ni lo miran.
¿Y el vestir?...
Las personas con capital, los ricos, siempre se han vestido bien, pero nunca con esa pasión esclava que existe hoy por la apariencia personal, aún en los que materialmente no pueden. Nos vestíamos de acuerdo a nuestros medios económicos, no establecíamos un maratón emulativo con los de más poder adquisitivo. Hoy, o se ponen lo último de la moda o se quedan en casa y no salen a ninguna parte. Tenemos que rodar un auto último modelo, vestirnos con el último antojo de un diseñador que te sube o baja los botones del saco y te quita o te pone pliegues en los pantalones o te los ancha o estrecha según el efecto de lo que tomó, olió o fumó, o la necesidad que tenga de elevar las ventas. Te repiten las modas de veinte años atrás o más. Ya prácticamente no tengo problema con eso, porque tengo ropa de todas las épocas y me disfrazo según "la moda".
Les dio por las corbatas amarillas salpicados con dibujos como bellotas y hasta los gatos la tenían. Hoy son de colores enteros, casi siempre rojas, azules, amarillas, negras, y blancas. Cualquiera se pone cualquiera con cualquier traje y camisa, depende si quiere parecer un guacamayo o una mariposa, todo está en el gusto (!?).
De todo modos. Lo clásico es un pantalón corto con una camiseta con o sin mangas y unos tenis sin medias.
¡De las mujeres ni hablar! Antes una niña lucía niña, con lazos, un vestido con bordados, encajes, etc. Hoy se ponen pantalones de mezclilla, blusas con el ombligo al aire y maquilladas como si aparentar más edad fuera un galardón. Las adultas, bueno, mejor ni lo digo, he visto señoras mayores que si mi abuela se hubiera puesto eso, yo no la hubiera ni saludado.
Pero bien..., ¡ése es el progreso! Y todos los tiempos no son iguales, las personas antes morían más jóvenes, no había los adelantos médicos, por ejemplo, que hay hoy, ni se había conquistado el espacio aéreo como hoy se ha hecho. El progreso nos ha llevado al punto de que el hombre tiene casi el dominio absoluto de su "destino", pero... ¿a qué precio?
No vivimos el presente, no disfrutamos todo el día de hoy, estamos preocupados por el de mañana en una vorágine de ansiedad por vivir mejor y en aras de se deseo sacrificamos los valores verdaderos de La Vida: la familia, la tranquilidad y el placer de disfrutar lo que ya hemos conseguido.
No culpo a nadie por querer más de lo que ya tiene, pero si me atrevo a preguntar: ¿Disfruta usted de su familia diariamente, dedica tiempo para contemplar una nueva flor o ni se ha fijado que existen?
Tengo 71 años, soy un anciano. Por vivir apresurado perdí mi primer matrimonio y por ende a mis hijos. Tenía que trabajar para cubrir gastos, dejé de mimarlos y compartir con ellos cuando más me necesitaban. Un domingo (soy mecánico), me encontraba reparando un carro en mi casa cuando salió al patio mi ex-esposa con mis hijos y al preguntarles a dónde iba, me contestó: "A la playa con tus hijos, ya que tu nunca tienes tiempo."
Por supuesto, tenía un auto nuevo que yo pagaba, vivía en una casa que yo pagaba, como pagaba todo lo de todos..., ella no trabajaba. Ese fue el comienzo del fin. Comprendí que mi lucha había sido en vano, que mejor me hubiera dedicado más a ellos y menos a procurar darles más.
No quiero decir con esto que no hagamos el esfuerzo por mejorar el nivel de vida de la familia; pero sí que sean prioridad los valores morales, aún en estos días donde es casi imposible mantener un ritmo de vida de acuerdo a las demandas de la sociedad actual.
Hoy trabajan el padre y la madre para poder cubrir las necesidades económicas del hogar, pero, a veces nos excedemos y abandonamos a los hijos en cuanto a afecto y comunicación por "falta de tiempo". Esperamos a más tarde para hablar con ellos y si alguna vez nos decidimos, ya no hace falta: alguien lo hizo, pero a su manera y, a lo mejor, para una mala enseñanza.
Pero como no podemos dejar que el auto o los autos de la casa se caiga o se caigan en pedazos, ni que las visitas sigan viendo nuestras cortinas desteñidas, tenemos que sacrificar a los hijos por buscar más dinero. Después los atenderemos a ellos, a quienes en conclusión "no les falta nada".
Jesús Solís
19 de agosto del 2003